¿Cuán autónomas son las provincias argentinas respecto de los designios de la Casa Rosada? ¿Pueden sobrevivir si la crisis golpea a la Argentina?¿Cuál es el margen de maniobra que tienen? A más de un gobernador se les cruzó por la cabeza estas preguntas.
Y, en casi todos los casos, las respuestas surgen con solo observar la evolución de los ingresos. Hay solamente dos jurisdicciones con una autonomía tributaria superior al 50%: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires.
El resto está distribuido en diferentes grupos, según un estudio efectuado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).
Al tomar en cuenta la evolución de los ingresos, dos tercios de las provincias tienen una autonomía menor o igual al 28%. «Esto significa que de cada $ 100 que registran como ingresos tributarios (recaudación propia más coparticipación), menos de $ 28 provienen de sus propios ciudadanos de manera directa», puntualiza el diagnóstico. Y completa: «el resto ($ 72) viene a través de transferencias de impuestos coparticipables, que se distribuyen de acuerdo a coeficientes».
Según el Iaraf, dirigido por el economista Nadin Argañaraz, los casos extremos de menor autonomía son los de Formosa y La Rioja, con un 7,2% y 8,1%, respectivamente. Esto implica que en estas jurisdicciones más del 90% del financiamiento tributario corriente proviene de la coparticipación, señala el reporte. Así, están muy expuestas ante la baja de giros coparticipables.
Según el informe del Iaraf, la provincia de Tucumán se encuentra en el puesto 10 entre las 24 jurisdicciones en materia de autonomía tributaria. Su recaudación propia equivale al 27% de los ingresos totales, según el diagnóstico. En este sentido, es el distrito menos dependiente de la Nación, desde el punto de vista fiscal, si se la compara con las otras jurisdicciones del NOA.
Para ilustrar el problema global frente a la desaceleración de la coparticipación, por cada 1% de menor crecimiento este año, Buenos Aires -por ejemplo- requeriría una suba de la recaudación propia del 0,75% para sostener el financiamiento.
En Formosa la relación es de 12,9: cada 1% que se frene el crecimiento de los recursos que Nación le envía exigiría subir la recaudación propia en casi 13 puntos porcentuales para compensar esa desaceleración. Tucumán, a su vez, requeriría que Rentas le aporte 2,7% más para compensar aquella baja en los giros coparticipables.
«Estas diferencias significativas remarcan de manera evidente la imposibilidad concreta de que todas las provincias cubran el freno de ingresos nacionales con esfuerzo recaudatorio propio», indica el Iaraf.
A su vez, continúa, permiten afirmar que un mantenimiento de la desaceleración de la coparticipación empezará a afectar más duramente en la capacidad de gasto de las provincias de baja autonomía tributaria. Esto no implica e que las jurisdicciones grandes, en general ubicadas en el grupo de las más autónomas o menos «dependientes», no afronten también problemas fiscales y financieros en lo que resta del año, como ya pudo observarse en los últimos meses, finaliza Iaraf.



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