Los familiares expusieron las circunstancias en las que se dieron cada uno de los incidentes y plantearon cuestiones vinculadas a la falta de celeridad en la Justicia para resolver los casos, además de la flexibilidad de la Ley para quienes cometen delitos y crímenes conduciendo un vehículo.
Quien habló primero en la audiencia, y como parte organizador del evento fue Luis Quevedo, quien es el padre de Diego Quevedo, donde acláro la diferencia entre accidente y sinistros. Luego habló con Canal 13.
«En estos casos el concepto de accidente no existe. Son errores humanos y estos errores deben ser corregidos. Cada vez que ocurre un sinistro de tránsito se lo toma muy livianamente, porque no hay un marco legal referido a eso, salvo por ahí el artículo 84 del Código Penal, que se lo puede encuadrar como asesiono culposo, pero no hay nada más. En el caso de mi hijo el Juez, delante mío dijo que había intencionalidad. Pero tres meses después cambió la carátula de la causa y Lazo quedó en libertad», aseveró.
Contó que en el marco legal, cuando ocurre un crimen hay un victimario, una víctimra y un instrumento. «No se preserva el lugar del crimen, por el contrario se lo borra, en el caso de Diego, el hombre a los cinco días vendió el auto, vendió el instrumento del crimen y ahí vemos la gravedad de la situación», explicó
«A Diego lo matan a orillas del Club Tesorieri, y es una zona que tenía que haber ido a 20 kilómetros. Las pericias dicen que iba a más de 80 kilómetros. Es una causa potencial que genera actitud homicida, como ir hablando por teléfono o en caso de ebriedad. El tema de la prevención es para un programa estratégico, pero nosotros estamos del otro lado, y queremos justicia», recalcó.
En su caso en particular, contó que cuando estaban a punto de leer la sentencia, Lazo «estaba leyendo un libro. Eso es una clara muestra de confianza del victimario porque sabe que no irá a la cárcel», añadió.
«Agradecemos este espacio, representativo, participativo, porque tenemos representantes que intentan solucionar este problema. Pero hay que decir que desde este lado hay familias que se encuentran desintegradas. Ahora está la abuela de mi hija, su madre y sus dos hermanos. Nosotros hacemos las marchas del Rosario, nos fortalece espirirtualmente, pero necesitamos de las respuestas externas», concluyó Quevedo.



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