Los habitantes de Chamical deben tomar la factura de energía, que se ha transformado por estos días en el pase para quitar la sed. El “papel” los habilita para acceder a un bidón de agua potable, con el fin de olvidar la falta de inversión para que todos los veranos no sean similares.
En una población en donde el 90 por ciento depende del Estado, solo unos pocos se animaron para protestar o mejor dicho pedir que la empresa estatal Aguas Riojanas brinde un buen servicio, aunque tienen el apoyo de todo el pueblo.
Hasta el (ex) periodista Enrique Nicolini, actual diputado por ese departamento y enfrentado con el jefe comunal, lo reconoce y cuida sus palabras para no ofender a nadie.
En un hecho inédito de la política del justicialismo, el intendente departamental, Daniel Elías, rompió el esquema y salió a denunciar que el agua de su pueblo estaba contaminada, según estudios realizados por el municipio, y se puso del lado de la gente.
La posición de Elías desató una fuerte discusión en los demás departamentos, en donde muchos intendentes no viven en sus propios pueblos, ya que han decidido hacer domicilio en la Capital.
Elías fue más allá al enfrentar a los informes de la empresa Aguas Riojanas, mientras que los pobladores decidieron cortar la ruta nacional 38 para llamar la atención de lo que sucede en el interior profundo.
Chamical es el espejo de todos los pueblos de los Llanos, como así también del norte (en Aimogasta tampoco hay agua potable).
La posición del intendente chamicalense ofuscó a las autoridades provinciales, ya que comprometió la presencia del gobernador Luis Beder Herrera en la cabecera departamental, el próximo lunes a las 19, con el propósito que la Casa de Gobierno escuche de lo que sucede en ese departamento.
Los jefes comunales se quejan que están atados de mano, ya que no cuentan con recursos para dar soluciones y dependen en un todo de la provincia.
Para Chamical es muy grave la crisis hídrica, ya que no hay agua. Debería abastecerse desde Talamuyuna, a través de un acueducto, según un trabajo del Instituto Provincial del Agua (IPALAR), pero no es una solución definitiva.
Los chamicalenses protestan por la calidad del agua potable que pone en duda sus condiciones y de lo que empezó por el color, ahora se suma todo.
Así Elías, como hizo en su momento Ismael Bordagaray, intendente de Famatina, se hace oír y gana adeptos. Ya Ricardo Quintela también se diferenció de las políticas provinciales. Son tres intendentes que se animaron a decir en público, lo que dicen todos en privado.



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