Largaron. La mayoría de los ministros tiene aspiraciones políticas y no lo ocultan, ya que no esquivan en afirmarlo. Teresita Madera dice que ella quiere, pero no sabe a dónde, mientras que comenzará a recorrer la provincia de la mano de la rama femenina del PJ.
A Néstor Bosetti, su gente lo potencia. Es más dicen que es el único capaz de derrotar a Ricardo Quintela. Y así nadie quiere ser menos en un año complicado, ya que el inicio de las clases pone en el tapete los bajos salarios y la vuelta de las vacaciones, hizo que se dieran cuenta que finalizó la Promoción Industrial.
Desde de la vocería bosettista hablan de la fórmula Bosetti y Madera como candidatos a diputados nacionales, pero la Presidenta pretende colocar gente de su sector o mejor dicho que conoce. Ya lo avisó y da señales en concreto, a través de designaciones en su gobierno.
Felipe Álvarez desearía irse al Congreso de la Nación y a Juan Luna Corzo lo acecha la sombra de la radical Judit Díaz Bazán, al tiempo que los diputados de la Capital, Chepes, Sanagasta, Villa Unión, entre otros, irán por su reelección, y todos amparados por el propio gobierno.
Alberto Paredes Urquiza también podría volver a Buenos Aires, es abogado y especialista en reformas constitucionales. Y así para abajo, toda la Casa de Gobierno está de campaña, aunque pone en serio riesgo la gestión.
En el gobierno afirman que no pueden quedarse con los brazos cruzados, ya que el crecimiento del quintelismo los haría perder bancas legislativas. Pero Bosetti y Madera, ministros de Infraestructura y Desarrollo Social respectivamente, coinciden que el bederismo puede vencer al sector del intendente capitalino.
Por ese motivo, los funcionarios se cruzan en sus funciones, ya que un ministro que debería atender un tema, hace otro que no es de su área. El objetivo es posicionarse. Hasta se animan de sumar a todos: ya lo oficializó la radical Díaz Bazán y Galván habla de un movimiento anti K, pero nada dice de un sector anti bederista.
Hasta ahora Beder Herrera observa, aunque maneja sondeos de opinión sobre el accionar de su gobierno. El propio gobernador desembarcó en los barrios para pintar viviendas, hacer cordón cunetas, para ser el principal elector.
Pero en todas las encuestas el mejor –fuera del gobernador y Quintela- es el actual senador Carlos Menem, el mismo que le ganó a la lista de Cristina Fernández, quien tiene una imagen negativa en la Capital que ronda el 60 por ciento.
Eso teme el gobierno, ya que la nacionalización los dejaría afuera de la discusión electoral.
Mientras Álvarez asegura que las elecciones no se desdoblan, Beder Herrera aclara que “es por ahora” y el bederismo de paladar negro hace sumas y restas, y mira que antes de junio los riojanos podrían ir a las urnas, más allá de leyes electorales. La cuestión es salir bien parados.



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