Post bederismo: La palabra que empieza a dividir al oficialismo

14185910-calendario-2015El ministro de Infraestructura está bien cerca del bloque de Oviedo y hasta tendría la venia de todos los ministros. Del otro lado, ubican a Guzmán Soria y los suyos, como la otra parte del gobierno, a quien sindican impulsores de un acuerdo con Quintela. Todo en un año electoral legislativo, pero con la mente en el 2015.

Sin una oposición fuerte y fundamentalmente unida, la puja política solo se da en el justicialismo, y especialmente en el bederismo. El sector político que lidera el Gobernador tiene casi dos alas bien diferenciadas a la hora de concretar estrategias.

Por un lado está el ministro Néstor Bosetti, un dirigente con tres cargos políticos, ya que es funcionario de Beder Herrera, diputado por Acción Riojana en uso de licencia y casi senador, en caso que Carlos Menem sea destituido.

Por otro lado aparecen los conciliadores encabezados por el vicegobernador Sergio Casas, algunos funcionarios de Beder Herrera (con excepción de los ministros) y los legisladores que responden a Mario Guzmán Soria.

Bosetti se ha hecho fuerte dentro del bederismo, a través del Ministerio de Infraestructura, ya que maneja un presupuesto que triplica cualquier otro y más con el sistema de gobierno actual. Eso le abre las puertas para hacer pata ancha en cualquier departamento y que su despacho sea un ámbito de recepción de intendentes, hasta de diputados, como de dirigentes. Muchos buscan sonrisas de ocasión.

El ministro le dio por Radio Fénix la bienvenida al bloque “Caudillos Federales”, que preside la chepeña Alejandra Oviedo, como para marcar diferencias con el bloque de Guzmán Soria, a quien pone dentro del sector que pretende hablar de post bederismo.

Bosetti tiene el acompañamiento casi pleno de la mayoría de los ministros y del bloque de Oviedo para hacer frente a la embestida en torno de discutir el poder del gobernador, luego del 2015. Ha puesto a disposición sus emprendimientos privados para dejar en claro su compromiso con el proyecto y por eso, hay un mar de fondo que se aproxima, y justo en un año electoral legislativo.

El grupo de Bosetti y compañía ponen en la otra vereda a Casas, como al secretario de Tierras Ariel Puy Soria, al secretario general de la Gobernación Alberto Paredes Urquiza, a Guzmán Soria, entre otros, por ser supuestos impulsores del post bederismo, ya que ellos hablan con el intendente Ricardo Quintela y todo su gente.

El ministro dice que no aceptó la sugerencia de Paredes Urquiza cuando le pidió que frenara el asfaltado de la calle San Antonio y fue a fondo con el avance de obras en la Capital. Así reafirmó que no acompaña el interés del otro bando de un acuerdo con el quintelismo ante los comicios legislativos, hasta ahora, en octubre.

La Legislatura es la caja de resonancia de los resquemores internos del bederismo y este jueves, en forma desapercibida para muchos, el bloque mayoritario impulsó la idea de copar la Comisión de Obra Pública para controlar la caja de Bosetti.

Hoy la realidad política indica que la Constitución establece que el 2015 es el final del mandato del gobernador, como de los intendentes, salvo una interpretación del Tribunal Superior de Justicia, o que se apruebe la iniciativa del diputado Oscar Chamía por una enmienda constitucional.

Chamía, que permanece dentro del bloque de Guzmán Soria, aunque habla con Oviedo (quien tiene casi todos los diputados que no deben renovar su banca), tiene como idea de volver a la reelección indefinida, como ya se la explicó a Paredes Urquiza. Pero todo es de palabra.

Hay algo que diferencia entre una interpretación de los jueces y de la enmienda constitucional: el voto popular. El proyecto hasta ahora verbal de Chamía se debe poner a consideración del electorado en los comicios que vienen (octubre). O sea todo el oficialismo debería hacer campaña para volver a la reelección indefinida, pero si les sale mal será la carta de defunción de todos aquellos que tienen aspiraciones políticas después del 2015. Por lo cual, se estudia fríamente.

Muchos coinciden que la ruptura del bloque fue hablada entre Bosetti y el gobernado un sábado de Finca en Anguinán, y al otro día se pudo leer un pensamiento de la Casa de Gobierno sobre el bloque mayoritario. Como si las palabras sabatinas se habrían transformado en un mirador dominical.

Por este motivo, Oviedo se entusiasma que su bloque se ampliará aún más. Hasta afirman que hubo un pedido hacia el intendente Gustavo Minuzzi para que “su” diputado se sume a los disidentes: todavía no contestó. Minuzzi tiene las mismas aspiraciones que Bosetti: ser gobernador en el 2015.

Así el bederismo transita por aguas cada vez más turbulentas por los posicionamientos propios, aunque todos siguen los lineamientos de Beder Herrera. Si él no da una señal de continuidad, ya hay varios anotados para pelear el sillón dentro del mismo espacio.