“Olima no quiere ser más víctima, ahora quiere ser testigo”, advirtió la asambleísta, Marcela Crabbe, de la Asamblea Ciudadana de Chilecito, en el marco de la puja con el gobierno por la minería. También confirmó que el domingo por la noche se movilizarán por las calles de Chilecito. Marcela Crabbe, asambleísta, por Radio Rioja
La causa judicial contra un grupo de pobladores de Famatina se caería a raíz de la falta de pruebas, tras la denuncia presentada por la diputada departamental Adriana Olima. Las idas y vueltas de la propia legisladora podrían dejar a la causa en un callejón sin salida.
“Olima no quiere ser más víctima, ahora quiere ser testigo”, advirtió la asambleísta, Marcela Crabbe, de la Asamblea Ciudadana de Chilecito, en el marco de la puja con el gobierno por la minería.
En diálogo con Radio Rioja, Crabbe dijo que “después de las denuncias la justicia comienza actuar de una forma muy rápida más de lo que estamos acostumbrados” y apuntó que “se abre el debate y discusión y la diputada no quiere hacer declaraciones”. Sin embargo, la asambleísta explicó que “resulta que ahora ella no colabora con la justicia y le pide al juez que ya no sea más víctima, ahora quiere ser testigo”.
También confirmó que el próximo domingo por la noche se movilizarán por las calles de Chilecito. En ese sentido, la dirigente destacó que la movilización tendrá como objetivo respaldar al cura Omar Quinteros y a las personas que fueron denunciadas la semana pasada por la diputada Adriana Olima.
Por otra parte, en diálogo con Radio La Red la dirigente hizo referencia a los incidentes que se vivieron en las últimas horas en la zona de Pituil. Al respecto, Crabbe denunció que desde la policía se les informó que los cortes para acceder al pueblo fueron ordenados directamente por el gobernador Luis Beder Herrera. La dirigente ratificó el plan de lucha y anticipó que «el conflicto se profundizará.
Asimismo, el obispo de La Rioja, monseñor Roberto Rodríguez, y los sacerdotes de la provincia respaldaron al cura de Famatina Omar Quinteros frente a las denuncias «injuriosas» formuladas en su contra por la diputada provincial kirchnerista Adriana Olima, quien lo acusó de haberla agredido.
Al término de la misa del miércoles santo en la catedral riojana, se leyó a los fieles un documento firmado por el obispo y los sacerdotes de la diócesis, que fue recibido con largos aplausos.
Las autoridades municipales y la mayor parte del pueblo de Famatina están enfrentados con el gobierno provincial por sus políticas mineras, a raíz de lo cual se inició un proceso de revocatoria popular del mandato de Olima, representante de ese distrito, que la justicia provincial frenó.
En el texto leído a los fieles en la noche del miércoles, los religiosos de la provincia manifestaron su «solidaridad y acompañamiento fraterno» al sacerdote Quinteros, quien fue uno de los denunciados en sede policial y judicial por Olima.
La legisladora kirchnerista denunció a una veintena de personas, entre dirigentes y vecinos de Famatina, incluido el párroco, por haberla supuestamente agredido hace veinte días en ese pueblo, distante 230 kilómetros al oeste de la capital.
Quinteros negó haber participado de las supuestas agresiones, pero igualmente fue tratado de «cobarde» y «maricón» hasta por el gobernador Luis Beder Herrera.
En el documento manifestaron que Quinteros «ha asumido un fuerte compromiso con la defensa del medio ambiente» y que tal actitud es llevada adelante «en el marco legítimo del ejercicio de las virtudes ciudadanas y del derecho democrático al disenso».
Por lo tanto, la Iglesia riojana ratificó que el cura «no tiene ninguna relación» con las acusaciones que pesan en su contra, que calificó de «erróneas o calumnias injuriosas que ponen en duda» su integridad y probidad moral.
Dijeron, además, que «nos inquieta la repercusión que los supuestos acontecimientos han tenido en algunos medios, que no le han ofrecido (a Quinteros) espacio para el descargo y el justo derecho a réplica, dando por ciertas» las acusaciones de Olima.



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