Llegan los primeros aumentos de precios
A pesar de los anuncios del Gobierno acerca de que el congelamiento se extenderá por lo menos hasta fines de mayo, en los últimos días empezaron a filtrarse las primeras subas de precios en alimentos y en el resto de los productos de la canasta básica.
Como las brujas, los aumentos de precios no existen, pero que los hay, los hay. A pesar de los anuncios del Gobierno acerca de que el congelamiento se extenderá por lo menos hasta fines de mayo, en los últimos días empezaron a filtrarse las primeras subas de precios en alimentos y en el resto de los productos de la canasta básica.
Por el momento, los incrementos no llegaron a los grandes supermercados -controlan el 40% de las ventas de alimentos y bebidas- y se limitan a las cadenas del interior del país y a pequeños comercios, una lista que incluye a almacenes, autoservicios chinos, mayoristas, despensas y maxiquioscos.
En la mayoría de los casos se trata de subas que afectan a algunos productos y a las principales marcas, y no a toda la gama de artículos. Los aumentos oscilan entre 4 y 9%, es decir, la misma franja de porcentajes que venía autorizando hasta hace unos meses la Secretaría de Comercio Interior.
En Santa Fe, un relevamiento realizado por la prensa local descubrió alzas de hasta 30% en algunos cortes de carne que se venden en los supermercados de la ciudad, mientras que una medición a cargo de la organización Libres del Sur dio cuenta de incrementos de 3,2% en los productos de la canasta básica en Mar del Plata y de 2,6% en San Miguel de Tucumán.
El panorama es un poco peor en el Gran Buenos Aires, ya que otra organización social, Barrios de Pie, informó que en los almacenes y autoservicios chinos del conurbano la canasta de alimentos acumuló desde febrero un alza promedio de 4,9 por ciento.
La avanzada en materia de aumentos de precios está a cargo de grandes empresas que fabrican alimentos frescos y que, en la mayoría de los casos, tienen montados sistemas de distribución muy aceitados que les permiten atender en forma casi diaria a decenas de miles de comercios minoristas.
«Empresas como Danone, La Serenísima, Fargo, Quickfood o Quilmes les venden en forma directa únicamente a las grandes cadenas de supermercados, y para el resto del mercado trabajan con distribuidores exclusivos, que son los que están filtrando los primeros aumentos de precios», admitieron en una empresa líder que por ahora decidió respetar a rajatabla el congelamiento de precios.
En un mayorista destacan que el proceso de concentración que vivió su negocio trajo aparejado que los proveedores decidieran llegar en forma directa al comercio minorista. «Hoy un mayorista importante tiene las compras concentradas en menos de una decena de empresas, que son las que le venden en forma directa. El resto termina atendiendo al pequeño minorista a través de su red de distribuidores, que para una compañía grande puede representar el 50 por ciento de sus ventas», explicaron en una cadena líder.
A los aumentos directos que están impulsando algunas empresas, se suman los indirectos, vía la eliminación de descuentos y bonificaciones.
Los aumentos de precios no se limitan a los productos envasados. Las entidades de defensa del consumidor detectaron en los últimos días importantes subas en varios alimentos frescos. El panorama es especialmente preocupante en el abastecimiento de tomate y las verduras de hoja, como lechuga, acelga y espinaca. En una porción importante, los productos que se comercializan en las verdulerías porteñas provienen de quintas del sur del conurbano bonaerense y el Gran La Plata.
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