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Alarma en el Día de la Seguridad Vial: La Rioja integra el lote de las provincias con mayor mortalidad por accidentes

El informe anual de la Agencia Nacional de Seguridad Vial ubicó a la provincia entre las diez jurisdicciones con peores índices del país, con una tasa de 12,4 muertes cada 100.000 habitantes. Las rutas y la noche configuran el escenario más letal.

LA RIOJA.– Cada 10 de junio, la conmemoración del Día Nacional de la Seguridad Vial invita a una reflexión que, a la luz de las estadísticas oficiales, adquiere una gravedad extrema en el norte argentino. El último informe anual de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), que consolidó los datos de la siniestralidad durante 2025, arrojó un leve retroceso en los indicadores a nivel nacional y encendió las luces de alerta en la administración riojana: la provincia se mantiene dentro del lote de las diez jurisdicciones con mayor tasa de mortalidad por accidentes de tránsito en todo el país.

El mapa de la tragedia vial expone profundas asimetrías federales. Mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ostenta el índice más bajo con 2,7 muertes cada 100.000 habitantes, y la provincia de Buenos Aires se sitúa en 7,3, La Rioja trepó a una tasa de 12,4 fallecidos. El ranking de la vulnerabilidad en las calles y rutas argentinas quedó liderado por Misiones (17,9), seguida por Santiago del Estero (16,1), Catamarca (13,9), Chaco (13,8), Tucumán (13,3), La Pampa (13), Corrientes (12,9) y, en el octavo lugar, el territorio riojano.

La radiografía del peligro: rutas, oscuridad y fines de semana

La base de datos de la ANSV permite trazar una radiografía precisa de las condiciones ambientales y de infraestructura que facilitan los desenlaces fatales en el tejido interurbano del país, una dinámica que se replica con fuerza en los accesos y trazas clave de La Rioja.

  • El entorno: El 51% de los siniestros fatales ocurren en rutas, mientras que el 25% se registra en calles, un 17% en avenidas y solo un 5% en autopistas.
  • La iluminación: El factor horario es determinante. El 52% de las muertes se producen en horarios nocturnos, donde la visibilidad disminuida y las velocidades más altas agravan el impacto.
  • La mecánica: Las colisiones entre vehículos representan el 57% de los casos, los atropellos a peatones el 13%, y los vuelcos o caídas el 10%.

Los analistas viales identificaron ventanas horarias de altísima criticidad que coinciden con los momentos de esparcimiento o el regreso de las jornadas laborales. Los picos de accidentes fatales a nivel nacional se concentran los sábados entre las 6 y las 7 de la mañana, seguidos de cerca por los domingos en la misma franja horaria. En la semana, el momento más complejo ocurre los miércoles entre las 20 y las 21, y los jueves de 19 a 20 horas.

El perfil de la víctima y la paradoja del casco

El informe oficial vuelve a ratificar un perfil histórico que no cede: las principales víctimas en las rutas y calles argentinas son hombres jóvenes a bordo de motocicletas. Durante 2025, los varones representaron el 79% de los fallecidos, con un fuerte impacto en las franjas etarias de 25 a 34 años (23%) y de 15 a 24 años (20%).

A nivel nacional, el 46% de las víctimas fatales circulaban en moto, una cifra que duplica a los ocupantes de automóviles particulares (23%) y triplica a los peatones (14%).

El dato: Un relevamiento de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) Región IV y el Automóvil Club Argentino (ACA) determinó que el uso del casco alcanzó niveles históricos de cumplimiento, superiores al 92%. Sin embargo, la efectividad de esta protección se ve neutralizada por conductas de riesgo concurrentes: 2 de cada 10 motociclistas utilizan el teléfono celular mientras conducen, una cifra que trepa al 26,4% entre los trabajadores de mensajería y delivery.

El nuevo ecosistema urbano: la micromovilidad

A la par de las complejas dinámicas de las rutas riojanas, los centros urbanos enfrentan la irrupción de la denominada micromovilidad. El crecimiento exponencial de monopatines eléctricos, bicicletas como herramienta laboral y motos de baja cilindrada generó una convivencia desordenada que las normativas locales aún no logran encauzar.

Especialistas en derecho de seguros advierten que existe una falsa percepción de inocuidad sobre estos rodados ligeros. Al circular habitualmente por veredas para esquivar el tráfico, desplazan el riesgo hacia el eslabón más débil: el peatón. Ante este escenario, las autoridades locales insisten en que revertir el indicador de 12,4 muertes no solo requerirá de mayores controles camineros y mejoras en la iluminación de las trazas provinciales, sino de una profunda reeducación sobre el impacto legal y humano de cada siniestro vial.

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