La sobrina del sacerdote, María Elena Coseano, y Luis Miguel Baronetto, del Centro Tiempo Latinoamericano, precisaron que la causa fue elevada a juicio en diciembre pasado y todavía no está fijada la fecha de inicio.
Los querellantes en la causa por el asesinato del ex obispo de La Rioja monseñor Enrique Angelelli, durante la dictadura militar, pidieron al presidente del tribunal, José Quiroga Uriburu, que el juicio comience este año debido a que varios imputados y testigos murieron o fueron apartados por problemas de salud.
La sobrina del sacerdote, María Elena Coseano, y Luis Miguel Baronetto, del Centro Tiempo Latinoamericano, precisaron que la causa fue elevada a juicio en diciembre pasado y todavía no está fijada la fecha de inicio.
Según informó Infojus noticias, el pedido de los querellantes se fundamenta en que varios imputados y testigos murieron o fueron apartados de la causa por problemas de salud.
El 4 de agosto de 1976 monseñor Angelelli conducía una camioneta junto con el padre Arturo Pinto, volviendo del Chamical, cuando un auto empezó a seguirlos, después otro, y al llegar al paraje Punta de los Llanos los vehículos lo encerraron y lo hicieron volcar, lo que provocó la muerte del entonces obispo riojano.
Por la muerte de Angelelli están imputados Luciano Benjamín Menéndez, Luis Fernando Estrella y Juan Carlos Romero como autores mediatos de los delitos de homicidio calificado por el concurso premeditado y tentativa de homicidio calificado y premeditado.
En este marco, los querellantes señalaron que «lo que dejó en la impunidad la autoría criminal de estos militares y el largo reinado de las leyes de impunidad impidió avanzar en investigaciones sobre los autores inmediatos, ejecutores directos del atentado criminal”.
En el escrito se hace referencia al fallecimiento de los imputados Jorge Rafael Videla y Albano Harguindeguy y también a la insanía del ex jefe de la policía provincial, Edilio Cristóbal Di Césari y apuntan a que, por las mismas razones, fueron apartados de la causa Osvaldo Pérez Battaglia, Pedro Malagamba, Lázaro Aguirre y “otros de menor jerarquía militar”.
“Después de 37 años, sin duda la condena de sus asesinos contribuirá a consolidar la credibilidad en las instituciones democráticas. Y con el punto final a la impunidad quedará reafirmada la vocación por la verdad y la justicia”, dice el comunicado.
Agrega que “para la comunidad riojana, pero también para todos los argentinos, la realización de este juicio tiene un significado muy profundo porque es la interpelación del pastor y profeta, máximo testigo de la fe y el compromiso con el pueblo, martirizado por su fidelidad en la búsqueda y la lucha por la vida y dignidad de todos, especialmente de los más pobres”.



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