Por ahora, silencio entre los gobernadores oficialistas
Más allá de quienes integran el ala más dura del cristinismo o de quienes tienen posiciones en las que sí o sí deben defender a capa y espada las posiciones oficialistas, no han sido muchas las voces que cuestionaron el fallo de la Corte, son menos las que convocan a una reforma constitucional y menos aun las que piden re-reelección. Esto es muy notorio entre los gobernadores oficialistas.
Pese a los reclamos formulados por Cristina Fernández hace dos semanas de que sus aliados la “defiendan”, no han sido muchas las espadas kirchneristas que salieron a expresarse luego del fallo de la Corte Suprema que volteó su intento por controlar el Poder Judicial cambiando el Consejo de la Magistratura.
Más allá de quienes integran el ala más dura del cristinismo (Estela de Carlotto, Diana Conti, Carlos Kunkel, Luis D’Elía, Aníbal Fernández) o de quienes tienen posiciones en las que sí o sí deben defender a capa y espada las posiciones oficialistas (Julián Domínguez, líder de los diputados K, y varios ministros), no han sido muchas las voces que cuestionaron el fallo de la Corte, son menos las que convocan a una reforma constitucional y menos aun las que piden re-reelección.
Esto es muy notorio entre los gobernadores oficialistas.
El único en suscribir tanto las críticas a la Corte Suprema como la necesidad de insistir con la reforma judicial (quizás a través de una reforma constitucional que habilite a su vez la reelección) fue el entrerriano Sergio Urribarri. Calificó el fallo del máximo tribunal como “un resabio del pasado” y advirtió: “En modo alguno quiere decir que vayamos a renunciar a seguir accionando desde la política para democratizar las instituciones del país”.
En otro grupo militan quienes cuestionaron sin demasiada fogosidad el fallo de la Corte, pero no avanzaron en la convocatoria a una nueva batalla a la que sí ya está arengando la Presidenta.
En esta situación están el mendocino Francisco Pérez, el tucumano José Alperovich y el jujeño Eduardo Fellner.
“Con el fallo pierde la sociedad argentina en su conjunto”, dijo, por ejemplo, Fellner.
Hay dos gobernadores que cuestionaron el fallo contrario a la reforma. Pero no el de la Corte, sino el de Servini de Cubría, en primera instancia. Uno es el chaqueño Jorge Capitanich. El otro, el rionegrino Alberto Weretilneck. Desde que falló la Corte, no hay registro de que se hayan expresado.
Al resto de los gobernadores oficialistas –algunos con viejos e intensos lazos con el cristinismo– no se les conoce opinión al respecto.
Son los casos del formoseño Gildo Insfrán, el santiagueño Gerardo Zamora, el pampeano Oscar Jorge, el neuquino Jorge Sapag, el misionero Maurice Closs y el chubutense Martín Buzzi. Tal vez sus opiniones se conozcan en los próximos días.
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