Varios gobernadores quieren provincializar la campaña para octubre
Algunos gobernadores transmitieron que preferirían disminuir las apariciones de Cristina Kirchner en sus provincias. El principal problema es quién se animará a decírselo a la mandataria. Por lo pronto, jefes de provincias en las que perdió el Frente para la Victoria (FPV) le darán perfil propio a sus candidatos, «localizarlos» con actividades en sus territorios, sin referenciarlos en la gestión nacional.
Algunos gobernadores e intendentes le hicieron llegar al gobierno de Cristina Kichner el mensaje de la necesidad de «provincializar» las elecciones legislativas del 27 de octubre próximo e independizar, así, a sus propios candidatos respecto de la Casa Rosada para evitar una derrota como en las primarias del domingo último, en las que hubo un voto de rechazo a la gestión nacional.
El principal vocero de esa estrategia fue el ex intendente de José C. Paz Mario Ishii, que aseguró que el kirchnerismo sufrió «una cagada a palos tremenda» y que «la sociedad está enojada con la gestión» de Cristina Kirchner.
En medio de fuertes rumores de cambios de gabinete y anuncios de gobierno, la Presidenta retomó ayer la actividad oficial e intentó reponerse de ese duro revés.
Cerca de Cristina descuentan que Ishii «se pasará» al massimo. «Muchos intendentes se van a ir con Massa», lamentó ante La Nación un funcionario oficial. En la mira están Hugo Curto, de Tres de Febrero, y Raúl Othacehé, de Merlo, entre otros. «Todos los intendentes están bajo sospecha», dijo un ministro.
En tanto, algunos gobernadores transmitieron que preferirían disminuir las apariciones de Cristina Kirchner en sus provincias. «Su presencia no aportó, hay que exponerla menos y hasta hacer alguna crítica. La gente votó en contra de ella», aseguró un funcionario.
El principal problema es quién se animará a decírselo a la mandataria. Por lo pronto, jefes de provincias en las que perdió el Frente para la Victoria (FPV) le darán perfil propio a sus candidatos, «localizarlos» con actividades en sus territorios, sin referenciarlos en la gestión nacional.
Muchos dirigentes piensan que eso debe hacer el primer postulante bonaerense a diputado del FPV, Martín Insaurralde. «Hay que independizarlo, desligarlo de Cristina y de Daniel Scioli, tiene que tener brillo propio como candidato», dijo un legislador con fuerte llegada al Gobierno.
Reproches internos
Las segundas líneas del Gobierno comenzaron ayer a debatir sobre la necesidad de hacer un cambio de gabinete y analizar posibles medidas de gobierno para «seducir a la clase media no gorila».
El principal cuestionamiento interno es para el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y para el ministro de Planificación, Julio De Vido, desgastados ante la gente.
«Hay un clamor para que haya un ministro que fije una política y no cinco que discutan por la oreja de Cristina», señaló una fuente oficial. «Al menos que callen a Moreno por un tiempo», dijo una fuente. Pero no había noticias de que la Presidenta analice relevar a Moreno, De Vido u otros funcionarios.
Algunos arriesgaban que en un período de diez días podría haber anuncios, como la suba del mínimo no imponible de Ganancias, aunque dudaban de su viabilidad fiscal.
«El propio Insaurralde pidió que De Vido y (el vicepresidente Amado) Boudou no lo acompañaran en los actos por el conurbano, por la mala imagen», se escuchó.
El derrotado gobernador de Mendoza, Francisco «Paco» Pérez, por caso, no recibió nunca fondos para la represa Los Blancos, que podría reemplazar fuentes de trabajo que se perdieron cuando la minera Vale se fue de la provincia por la mala gestión nacional. Es uno de los que buscará «provincializar» su campaña.
El otro mandatario descolocado fue el sanjuanino José Luis Gioja. «El Flaco está muy preocupado porque nunca perdió en su provincia. El problema fue la actitud crispada de ella», se lamentó otro funcionario. Otros gobernadores vencidos fueron los de Chubut, Catamarca, La Rioja y Jujuy, donde hubo casi un empate con sabor a fracaso.
Luego de 24 horas de reflexión en soledad junto a su hijo Máximo Kirchner, la Presidenta se reunió ayer en Olivos, por la mañana, con el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
«Recibió informes económicos y electorales, y repasó los errores en la campaña», dijo a LA NACION un ministro. Sólo luego de las 18.30, Cristina Kirchner arribó a la Casa Rosada enfundada en su vestimenta negra y con lentes oscuros, junto al ministro del Interior, Florencio Randazzo. Y mantuvo reuniones privadas en medio de un clima de fuerte hermetismo. En público, reaparecerá hoy, a las 13, con un acto institucional en Tecnópolis.
«Hay expectativas por un cambio de actitud», dijo un alto funcionario oficial, apesadumbrado. «La única orden que bajó fue que ningún funcionario hablara en público de las elecciones», aseguró otro allegado a La Nación.
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