Una comunidad de 10 mil habitantes. “207 casos de cáncer, de los cuales 154 fueron fatales. 20 bebés fallecidos a causa de malformaciones. Tan sólo de enero a mayo de este año: 14 muertes de bebes a causa de malformaciones. Cuatro casos de muerte súbita en jóvenes y centenares de casos de enfermedades de la piel y respiratorias, labios leporinos y pie equino”. Todo esto pasa en un pueblo que se siente contaminado y respira aire con olor a podrido todos los días desde hace 30 años, aunque la Empresa responsable del malestar, asegura que no hay contaminación.
Los datos estadísticos mencionados arriba, fueron proporcionados por la Asamblea El Retamo, Nonogasta.
“Ya no se puede vivir así”. Es el clamor de todo un pueblo que –aún defendiendo una de las fuentes de trabajo de la zona-, pide respeto. Respeto por su vida. Desde hace 30 años, Nonogasta guarda por la promesa de una planta para el tratamiento de los desechos tóxicos de la curtiembre del pueblo. Funcionarios y empresarios pasaron y las gestiones también “mientras tanto, aquí la gente se enferma y muere…”, insisten quienes desde hace tiempo y con impotencia, tuvieron que olvidar cómo es respirar aire puro.
“Si hay algo que les pido a todos, es que sean ambientalistas. Que no se dejen robar la bandera del medioambiente. El medioambiente de todos. El agua, la tierra, el aire, es patrimonio de todas las personas del mundo y los tenemos que cuidar”, eran las palabras que el gobernador decía en la apertura del Período Legislativo 2012, mientras en un burdo intento de defender la megaminería a cielo abierto, hacía una grave denuncia pública: “30 años contaminando. ¿Escucharon que alguien diga algo?, 30 años lleva la curtiembre de Nonogasta de contaminación…”.
“¿Han escuchado a alguien que diga que están contaminando? ¿Han escuchado algo?”, afirmaba desafiante, desconociendo que la comunidad lleva años y años gritándolo sin ser escuchados.
DiarioChilecito.com, dialogó con el doctor Raúl Secretat, quien estuvo al frente del hospital de Nonogasta durante 12 años. E la conversación confirmó “las patologías derivadas de la contaminación”. Porque “el cromo está suspendido en el aire que aspiran constantemente. Es esa nube que se ve cuando vas llegando a Nonogasta”.
Los datos son alarmantes: “Es muy difícil de comprobar. Pero las patologías respiratorias aumentaron y no era normal. Aumentaron los casos de cáncer y lo primero, leucemias que se dan un caso cada 100 mil, en Nonogasta con 10 mil habitantes, encontramos 5 o 6 casos. Después, cáncer de mama. Y malformaciones. Chicos que les faltaba un dedo o tenían dos pulgares, y la mayoría con aberturas palatinas a nivel faringe. No tengo cómo probar la contaminación, pero relacionamos causas-efectos. Hubo chicos que se enfermaban todas las semanas y salieron de Nonogasta y no se enfermaron más. Los sacaron 10 kilómetros y no se enfermaron mas”.
Sobre otros ejemplos, el médico relató que “el cromo comía los caños de bronce y cobre. Los que tenían aire acondicionado, en el año se rompían 5 veces, porque los come. Las cerraduras y empuñaduras de las puertas de bronce se ponían verdes y cuando lustrabas el bronce, se limaba”.
Según Greenpeace “en el proceso del curtido son necesarios alrededor de 500 kilos de productos químicos para el procesamiento de una tonelada de cuero crudo. Se estima que un 85% no se incorpora en el cuero acabado. La producción también requiere la eliminación de la mayoría de los componentes de la piel cruda, de la cual se termina aprovechando únicamente el 20% del peso; el otro 80% se descarta como residuo. Como consecuencia directa, se generan importantes volúmenes de residuos, sólidos o como efluentes líquidos con una combinación extremadamente compleja de compuestos orgánicos e inorgánicos que hace que el sector sea altamente contaminante”.
Conocedores de esta situación, desde el gobierno prometieron una Planta de Tratamiento de Efluentes Líquidos Industriales para Nonogasta. Y a partir del 2009, no dejaron de anunciarla por todos los medios de prensa. Aseguraban que la obra avanzaba el 50 por ciento, 60 por ciento… 80 por ciento… Pero los años pasaron. Y dejó de avanzar.
“Hemos presentado los proyectos en Nación, estamos esperando que sean autorizados para que los fondos sean asignados”, manifestaba el titular de Obras Públicas (2009). Y también, al parecer esos fondos no llegaron. Aunque hoy el gobierno riojano planea construir un Superdomo “con necesidad y urgencia” de 150 millones de pesos, y atribuyan que la Nación otorgó esos millones, sólo para esa obra de distracción y no para una de suma necesidad.
La famosa y tantas veces anunciada planta de tratamientos de Nonogasta demandó 4 millones de dólares en 2008 y 12 millones de pesos desde 2009 hasta este año. Se prometió con un plazo de ejecución de 12 meses. Consta de tres etapas: “En la primera, se separan los residuos gruesos y finos y se mitiga todo el olor. En la segunda etapa, se trabajará con los residuos de cromo y su reutilización. En la tercera, toda el agua residual se volcará a un sistema de reciclado que podría destinarse para la forestación”, explica el gobierno.
Pero la planta aún no funciona, por “problemas de cableado”, según informaron desde la curtiembre.
El lunes, Nonogasta “El Pueblo de los Pechos” denominado así por los aborígenes debido a la figura de una montaña que tienen enfrente; cumple 382 años. “Sabemos que vendrán autoridades provinciales y queremos que nos escuchen porque ya no podemos vivir así. Nonogasta necesita de todos”, expresa la comunidad que día a día respira un aire particular.
“El tour de la muerte”, así denominan al recorrido por las lagunas de efluentes, repletas de desechos industriales.
Un equipo periodístico de DiarioChilecito.com y Canal 5, comprobó el por qué de ese nombre.
Comenzamos a menos de 300 metros de la Ruta Nacional 40. Dejamos el vehículo e ingresamos caminando a través de un pequeño basural al costado de la ruta. A pleno campo abierto, no sabíamos con exactitud en qué momento encontraríamos lo que estábamos buscando. A medida que avanzábamos, comenzamos a ver un desmonte -donde según Facundo Flores- vecino del lugar, “la curtiembre se prepara para construir nuevas piletas donde desecharán más efluentes”.
Mientras escuchábamos su relato, un olor nauseabundo comenzaba a darnos la “bienvenida”. Luego… enormes excavaciones con forma de laguna, que contenían millones de litros de desechos industriales, mezclados con agua, cromo y otros químicos.
Intentamos seguir nuestro camino y descubrimos decenas de excavaciones con más desechos industriales. El olor comenzaba a hacerse más intenso. Eran grandes fosas llenas de basura y pedazos de sobras del cuero procesado. Una vez que se llenan, una máquina las cubre con tierra y la basura con los desechos, quedan sepultados para siempre, en un predio de 40 hectáreas que hace de “alfombra” donde se esconde la basura.
Con los ojos irritados, náuseas y el aire que nos quemaba por dentro, vimos a lo lejos un camión blanco que se acercaba. Una vez en el lugar, vació un contenedor repleto de más desechos.
Seguimos nuestro camino y encontramos una especie de loma, hecha de “viruta”: Un desperdicio de los cueros, de un color azul. Cuando buscamos salir del lugar, pasamos por las últimas lagunas. A medida que más avanzábamos, el olor era más insoportable. Más y más lagunas repletas de un cóctel de químicos y desperdicios de varios colores. Marrones, verdes, negros, blancos y grises. Dentro de algunas piletas, animales muertos… Otras piletas vacías, que alguna vez estuvieron llenas, con la imagen congelada de jarillas muertas, estáticas…
Desde lejos se sentía el sonido de un arroyo. Nos acercamos y descubrimos la corriente del origen de los desechos: Legaban a través de dos grandes caños que venían llenos de líquidos mezclados con sólidos. La imagen nos generó impotencia, por percibir el daño ambiental.
Desde cerca pudimos ver pedazos de cuero, grasa y pelos. La podredumbre es la protagonista. La falta de vida, también.
Con descompostura en nuestros estómagos, decidimos abandonar el lugar. Cruzamos un puente y descubrimos la famosa planta de procesamiento que sigue en construcción y parece de nunca acabar.
Cuando comenzamos el retorno a la ruta, aparecieron cinco policías uniformados y dos empleados de seguridad de la fábrica brasilera. “Invaden propiedad privada”, nos dijeron. “No estamos en contra de la forma que tienen de defender el ambiente”, agregó el Oficial Osorio de la Comisaría de Nonogasta. Quien al parecer, al igual que el resto de sus vecinos, percibe un daño al ambiente, ya que pronunció la palabra en 4 oportunidades.
Aunque no había carteles ni alambrados que así lo indiquen, los uniformados insistían que “hay una línea imaginaria” que delimita al campo “privado”. Mientras tanto, sólo veíamos un río totalmente abierto, con restos de un derrame de las piletas, y por delante… miles de metros de campo descubierto, lleno de desechos industriales que el pueblo no fue privado de contener.
En el tenso encuentro, el Jefe de la Comisaría de Nonogasta, Javier Arrollo, cuestionó el trabajo periodístico que investiga un posible delito, aduciendo que nosotros lo estábamos cometiendo. Para luego regalarnos lo que opinaba de nuestra presencia en el lugar: “Argentina está como está por periodistas como ustedes que equivocan a la gente. Nosotros hemos estudiado para ser policías. Ustedes no estudiaron periodismo”, juzgó.
Pero la discusión no tenía lugar. Todo lo que había que ver y registrar, ya estaba hecho, y parecía ser la razón de la molestia del Comisario Arrollo, quien en reiteradas ocasiones aconsejaba al personal de seguridad de la curtiembre, que nos levanten cargos.
Al regresar, no fuimos los mismos. La impotencia y la tristeza nos colmaron. El silencio nos invadió, el mismo de aquellos que con lo poco que tienen, buscan vivir dignamente.
Hasta nos acostumbramos a vivir así, naturalizando que nos afecten la calidad de vida. Durante unos pocos minutos pudimos sentir lo que la comunidad de Nonogasta soporta todos los días desde hace 30 años. En medio de esas lagunas de desechos, no queríamos tocar nada, por miedo a enfermarnos. Pero es la desidia y la inacción la peor enfermedad.
Desde DiarioChilecito.com invitamos a todos los funcionarios locales y provinciales, a vivir lo que Nonogasta vive. En esta única oportunidad, no pediremos que asuman ningún compromiso. Sólo deseamos que vean con sus propios ojos, y respiren el aire que 10 mil personas deben respirar cada segundo de sus vidas desde hace 30 años.
A pesar de todo lo que vivimos como periodistas, de lo que vimos y olimos, de los relatos desgarradores de la gente, de escucharlos decir que están totalmente alejados de la calidad de vida que cualquiera desea tener; de los casos de cáncer y malformaciones confirmadas por médicos con más de 10 años en el lugar; de vidas que se perdieron antes de nacer y de los que aguantaron sólo unas pocas horas… cuando preguntamos a una autoridad de la empresa, si ellos consideraban que estaban causando un impacto negativo en la población y si estaban contaminando, respondieron con total seguridad: No!.



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