Quintelismo: la necesidad de Beder Herrera
Sin el quintelismo en la calle, el bederismo no encuentra forma para que sus dirigentes se entusiasmen y fundamentalmente, saquen de la escena pública a la alianza Julio Martínez-Ismael Bordagaray.
El gobierno de Luis Beder Herrera necesita que en la calle esté un sector fuerte del peronismo. Dicho espacio lo lidera el intendente Ricardo Quintela. Mientras que la Casa de las Tejas no sale de la sorpresa por la derrota en las PASO, se encamina al 27 de octubre casi con el mismo escenario.
Sin el quintelismo en la calle, el bederismo no encuentra forma para que sus dirigentes se entusiasmen y fundamentalmente, saquen de la escena pública a la alianza Julio Martínez-Ismael Bordagaray.
Previo a las PASO, hubo un intento a través de plantear una discusión con Jorge Yoma, pero se desvaneció por el poco peso específico del yomismo en la provincia, que luego quedó demostrado en las urnas.
Por eso, Beder Herrera ha dicho en dos oportunidades que en los comicios legislativos será “peronistas contra radicales”. Esa frase fue desestimada por el intendente Ismael Bordagaray, al sostener que la alianza Fuerza Cívica Riojana la conforman sectores no bederistas.
Si Quintela está en los barrios con listas a diputados provinciales, el gobierno llevaría toda la disputa entre dos justicialistas, con el propósito de bajar el impacto de un nuevo triunfo del tándem Martínez-Bordagaray.
Hugo ofrecimientos y seducciones de todo tipo para que el quintelismo esté en el cuarto oscuro. El plan de seducción nació desde la Residencia Oficial, el único bunker del bederismo, ya que ha dejado de lado a la Casa de Gobierno. Lo hizo a través de la dirigencia quintelista que tiene entrada al despacho municipal.
Sin embargo, el intendente ha dado señales que nada cambiará: seguirá fuera de la discusión política debido que la sociedad lo votó para que sea el jefe del Palacio Municipal hasta el 2015.
A Quintela no le cambia nada uno u ocho diputados que podría lograr en la Capital, ya que la Legislatura sigue con una abrumadora representatividad que responde solo a la caja del gobernador. Hoy los legisladores hacen de gestores y nada de sancionar leyes en beneficio de la comunidad. Casi ha desaparecido del concierto público.
El verdadero desafío del intendente pasa por otro lado: la gestión para que sea el camino que lo lleve al despacho ubicado frente a la Plaza 25 de Mayo.
También el intendente se cansó de trabajar para otros. Ya lo hizo con Javier Tineo, que hoy es diputado nacional por la tracción de votos de su compañera de fórmula Teresita Quintela, como así también haber sido la gamela para que Beder Herrera haya sido gobernador en el 2007.
Los resultados de las PASO blanquearon que el bederismo no tiene peso político en la Capital ni Chilecito. Fue un fracaso el plan de intendentes paralelos, de super ministros y sobrinos funcionarios. Las perspectivas hablan que para el gobierno puede ser más complejo lo que digan las urnas, a raíz de la pérdida vertiginosa del poder. Ya lo vieron los intendentes y diputados, y otros dirigentes, que con gestos y declaraciones se refieren al post bederismo. El 28 de octubre será una fecha clave, ya que el día después de las elecciones y con los resultados conocidos podría ser: bederismo vs. anti bederismo. Es decir que no se hablaría de peronistas vs. radicales.
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