El gobernador fomentó entre sus pares reimpulsar la conformación de una liga de mandatarios provinciales, con el fin que surja el nuevo presidente. El riojano dio muestras claras que trabaja para Scioli y se complementó con Gioja para fortalecer a los gobernadores ante las dudas por la enfermedad de la Presidenta.
A Luis Beder Herrera le gusta jugar de local. Lo hizo siempre y se escabulló entre sus pares a la hora de aparecer en el plano nacional. Lo inhibe la mediatización, aunque hoy de a poco cambia.
Los gobernadores han puesto en discusión pública el sucesor de Cristina, más aún por su enfermedad, que ha generado incertidumbre en toda la Argentina y que los líderes territoriales conocen a ciencia cierta que el silencio puede perjudicar sus respectivas gestiones.
El riojano se complementó con su par sanjuanino, José Luis Gioja, que se recupera tras el accidente en el helicóptero, para fomentar una liga de gobernadores.
Por encima del último resultado electoral en la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli quedó un peldaño más arriba y dio señales de interés para el futuro, al llegar por una agenda menor a La Rioja con el propósito de firmar convenios, aunque el fondo está el mensaje que recorrerá el país para suceder a la Jefa de Estado.
Para Beder Herrera su gobernación finaliza en el 2015 y debería esperar dos años más para disputar una banca como senador, ya que recién finaliza en el 2017 de los actuales representantes riojanos. Por ello, un cargo en el gobierno nacional no sería un mal negocio cuando deje la Casa de las Tejas.
Pese que no ha tenido repercusión local, el riojano se mueve a gusto entre sus pares y ahora los gobernadores peronistas buscan asumir el rol de otros tiempos, darles el formato y la estrategia a los movimientos del Partido Justicialista que después se formalizan en decisiones del Consejo Nacional.
Los movimientos de la liga de gobernadores para establecer una estrategia para 2015 que les permita recuperarse de la pérdida de votos del domingo comenzaron el martes en San Juan, adonde fueron siete mandatarios con el argumento de visitar a José Luis Gioja. Después de cumplir con esa cortesía se reunieron en la Casa de Gobierno local para hacer un crudo recuento de daños y también de logros.
Coincidieron en lo político en la necesidad de avanzar en un acuerdo para integrar la nueva cúpula del PJ, que debe elegirse -seguramente mediante la clásica lista única- el 15 de diciembre.
El otro acuerdo fue en quejarse del efecto de las medidas económicas del Gobierno nacional sobre la competitividad de las economías regionales (control de cambios, comercio exterior, etc.) Llevarán un pliego de reclamos a los funcionarios de Nación y además cruzarán proyectos para mejorar el perfil de las actividades en las provincias.
La situación de las economías regionales ha sido señalada por los gobernadores como una de las causas de la dispersión de los votos del peronismo a otras fuerzas. Uno de los puntos discutidos en la reunión del martes en San Juan fue el crecimiento, a expensas del peronismo, del voto de la izquierda exquisita (al decir de Tom Wolfe) en Salta y en Mendoza, que permitió el ingreso de dos diputados de esa observancia en el Congreso nacional.
La otra decisión clave de ese encuentro fue señalarlo a Sergio Massa como adversario desde la oposición extrapartidaria. Una manera de cerrarles el camino a los massistas que tratan de convencer al intendente de Tigre de competir en la otra elección interna que se viene, la del PJ de Buenos Aires, que será también el 15 de diciembre, junto a la elección del PJ nacional. Para esa elección ya hubo el lunes una reunión de la Junta Electoral local, que no convocó a integrantes que se fueron con la música a otra parte, según Ámbito Financiero.
Que se sume Scioli el 21 de este mes a una reunión como la de Jujuy, y a pocos días de la elección de la nueva cúpula del PJ, permite un primer cierre entre los gobernadores que ven al bonaerense instalado y creen que por ahora es mejor tenerlo bien cerca. Que admitan exhibirse juntos en Jujuy, distrito en donde el peronismo de Eduardo Fellner perdió la elección en manos del radicalismo de Gerardo Morales parece un gesto de apoyo al mandatario local. Pero ese consentimiento registra una venia informal de la Casa de Gobierno, más precisamente de la mesa chica que administra los asuntos del Gobierno hasta que se reponga Cristina de Kirchner.
Lo claro es que por lo avanzado de la fecha, frente a la elección de la nueva cúpula del partido, es que Jujuy parirá el nombre del nuevo titular del PJ, cargo que hoy ostenta Scioli después del retiro de Kirchner tras las elecciones de 2009.



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