El gobernador apagó el celular para comenzar a tallar y dar de nuevo desde la semana entrante. Le pidió a los miembros del Tribunal de Cuentas que avancen sobre aquellos que no han rendido en tiempo y en forma, y hasta los habilitó para que vayan a la justicia.
Ya pasó una semana de las elecciones legislativas y en la sociedad quedaron más dudas que certezas, más allá de discursos mediáticos. Así el gobernador cerró un capítulo en el segundo mandato, en el que le dio oportunidades a todos los funcionarios para que se posicionarán de cara al 2015.
El triunfo por 770 votos no es una victoria sino un llamado de atención para el peronismo riojano, quien debió contar hasta la noche del miércoles voto por voto para mostrarse victorioso.
Salvo los intendentes del interior profundo, quienes salvaron al gobierno de un papelón electoral, todos los demás quedaron en igual de condiciones para ser empleados de un futuro proyecto político. De esa forma, están casi afuera de cualquier discusión por la sucesión del poder.
Lograr 15 mil votos en la Capital, en donde el padrón asciende a más de 150 mil, es solo representar al 10 por ciento de los capitalinos. Así llega el principal bastión del bederismo a la Legislatura, como lo es el secretario general de la Gobernación, Alberto Paredes Urquiza.
No se puede hablar de los demás funcionarios candidatos, como así también concejales candidatos, ex intendentes candidatos, humoristas candidatos, periodistas candidatos, diputados candidatos, aventureros candidatos, que fueron el complemento para una veintena de colectoras en la Capital, en donde el oficialismo fue castigado por el voto.
Se dio el fracaso elocuente de las radios disfrazadas como unidades básicas, que solo sirvieron hasta el domingo como mentira política, y que hoy se desvanecen por la desesperación de lo que sucederá con el financiamiento de los megas emprendimientos. Ni hablar del periodismo militante y complaciente en portadas a pedido de la cara del cliente, que solo sirvieron para ampliar aún más la ventaja en la Capital de la alianza Fuerza Cívica Riojana sobre el Frente para la Victoria.
Tras los comicios del domingo, hubo tres apariciones públicas de Beder Herrera: una en la madrugada del lunes en donde anunció el triunfo de Teresita Madera, luego en San Juan por la salud de su par José Luis Gioja, y actividad en la Casa Rosada con Abal Medina y Julio De Vido.
Luego el gobernador apagó el celular para comenzar a tallar y dar de nuevo desde la semana entrante. Le pidió a los miembros del Tribunal de Cuentas que avancen sobre aquellos que no han rendido en tiempo y en forma, y hasta los habilitó para que vayan a la justicia.
En todos los sondeos, para el gobierno la corrupción es un dolor de cabeza.
Días antes que la sociedad fuera a los cuartos oscuros, el gobernador aventuró que vendrían los dos mejores años de su gobierno y hasta se comprometió a extirpar el tumor de la corrupción. Fue un mensaje que su ciclo –como gobernador- finalizaba en el 2015, como establece la Constitución provincial.
Para cumplir con esos objetivos, el mandatario comenzará a desprenderse de funcionarios que no han estado a la altura de las circunstancia, a pesar de la oportunidad que tuvieron en manejar millones de pesos y solo lograr un paupérrimo respaldo electoral.
También dejará fuera de la Residencia Oficial, a quienes no están inmersos en su proyecto. La primera salida formal sería la de la secretaria de la Mujer, Gabriela Lattuca, una funcionaria que solo responde a la senadora Teresita Luna.
Podría mover el tablero de ministros e incorporar a otros laderos leales para afrontar los dos últimos años de gobierno. Por encima de cualquier foto oficial, Beder Herrera recibió el mensaje de los riojanos y especialmente de los dos principales departamentos, como son Capital y Chilecito, que le fueron adversos al bederismo.
El perfil productivo, el gobierno no lo abandonará, a través de la constitución de empresas estatales, pero habría un achicamiento de la estructura, para armar dos pilares centrales y hasta con un CEO, un jefe de esas SRL o SAPEM, según los casos, que respondería directamente a la Finca La Seis.
Se avanzaría en la reestructuración administrativa del Estado y finalizar la construcción de la nueva Casa de Gobierno, que reuniría a todas las carteras estatales, en el viejo edificio del ex complejo Sussex. Hasta se financiaría el lavado de cara de la Capital, en todos los aspectos, aunque se desconoce si será participe el intendente Ricardo Quintela.
De ser así podrían desaparecer los municipios paralelos y se podrían potenciar figuras para la sucesión, un tema que no quiere hablar el gobernador, que está recluido con sus más íntimos.
Ya se había hablado del regreso de Javier Tineo al gobierno, para que ocupe la cartera acéfala de Producción, aunque por su perfil podría ser un ayudante en la gestión, pero cerca del despacho del gobernador.
Se podría dividir la cuestión administrativa de los Ministerio de Educación y Salud, para un mejor control. Y finalizar los proyectos pendientes, como el Superdomo, cuestionado por la sociedad, aunque ya pagado el techo en los Estados Unidos.
Beder Herrera deberá decidir quien reemplazará a Teresita Madera en Desarrollo Social, la diputada electa o sigue en su cargo, para que se vaya a Buenos Aires Felipe Álvarez, hoy ministro de Gobierno.
Hacer que vuelva a la Ala Norte de la Casa de Gobierno Roberto Catalán, hoy espadachín en la empresa EDELaR, casi SAPEM, es otra posibilidad. Y cortar al ras la interna en Deportes entre el lunista Enrique Rodríguez y el bosettista Lucas Luna. Pero también premiar algún candidato/a de los pasados comicios.
La lista de posibles movimientos es más larga, pero eso sí: Beder Herrera seguirá sentado en la caja, ya que eso la tranquilidad de pagar en tiempo y en forma los salarios, un tema que podría desestabilizar a cualquier gobierno.



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