En los próximos días, el Gobierno nacional concretará una reunión con productores y fraccionadores de garrafas con el fin de actualizar el acuerdo por el programa Garrafa para todos, que vence el próximo 30 de este mes, informó el diario La Nación. Habría aumento de precios, pero asegurarían mejor distribución.
El programa tal como está en la actualidad muestra algunas deficiencias, como el atraso en el precio y, sobre todo, la imposibilidad de conseguir el producto a los $ 16 que prometió el Gobierno en 2008. El primero es un reclamo que las empresas del sector llevarán a la mesa de discusión, pero el segundo es un punto que preocupa al ministro de Economía, Axel Kicillof, y a su equipo, que podría aplicar varios cambios en la iniciativa.
El futuro de la garrafa social divide las aguas en el Gobierno. «Economía está dispuesto a aumentar el precio para asumir una parte de la devaluación, pero también intentar establecer mecanismos para que las garrafas lleguen a los sectores de menores recursos. Planificación no quiere hacer cambios», resumió un empresario al tanto de las discusiones ante La Nación.
De acuerdo con la industria, la garrafa a $ 16 sólo se consigue en las plantas de las empresas fraccionadoras. Al cliente, habitualmente sectores de menores recursos, sin acceso al gas por redes, llega al menos tres veces más caro. En el sector sostienen que la diferencia se pierde en la distribución del producto, donde hay un alto grado de informalidad y reventa.
Economía estudia llevar el valor de la garrafa de 10 kilos de $16 a por lo menos $50. Y aumentar las compensaciones a las empresas. Al mismo tiempo, buscará implementar un nuevo mecanismo de control sobre la cadena de distribución.




