Don Sheba, toda una vida sin baño y sin luz en Sanagasta
Un caso para muchos excepcional en este siglo de la era digital. “Sheba” como lo conocen, es un reconocido personaje de la cultura local, que vive en condiciones inhumanas en su ranchito del barrio Las Chacras. Sin baño, ni luz eléctrica, en un rancho que con techo de retamas, desafía la modernidad y el desarrollo, es uno de los últimos personajes de la Villa Turística, según el sitio Sanagastanoticias.
No sería descabellado pensar en hacer un tours para conocer las necesidades de estos sanagasteños de la tercera edad que están lejos de todo, hasta de las políticas sociales que muchas veces demoran, y otras tantas; reaccionan en el mejor de los casos para generar un cambio de vida para quienes lo requieren pero en silencio.
Este es el caso de Ramón Serapio Herrera, “Don Sheba” para los sanagasteños; quienes por generaciones lo reconocen por sus historias, refranes y el buen humor que lo caracteriza en sus saludos por la avenida principal donde se lo encuentra siempre, en el kiosquito de la familia Vásquez. Sin embargo, su modo de vida preocupa a sus allegados, que le dan un plato de comida, “o una simple vuelta para ver cómo está”, según explican.
Lo cierto es que “Sheba” a sus 78 años de edad, nunca tuvo energía eléctrica, ni un baño para hacer sus necesidades en el ranchito que lo cobija en el barrio Las Chacras, a tan solo 300 metros de la avenida en construcción valuada en 14 millones de pesos, que viene hasta con iluminación led; servicio que este sanagasteño podrá observar solo desde la vereda, porque su ranchito de adobe, block y techo de retama, todavía se ilumina con un mechero a gasoil y lo seguirá haciendo como hace más de treinta años desde que lo construyó.
Explica que todos los días se alimenta en la casa de la familia Vásquez, y cuenta que hasta hace meses “recibía una vianda que le daba la difunta diputada Rosa Molina”, beneficio que se cortó desde su fallecimiento y que formaba parte de una política social que colaboraba en cierto modo con los ancianos de escasos recursos. Durante la charla, expone sus necesidades y pedidos, lo único que quiere es que le reparen el techo y que le consigan una puerta que lo cubra del frio.
Aunque lo cierto, “es que necesita una baño o aunque sea una letrina”, como dicen los vecinos porque no tiene a donde hacer sus necesidades fisiológicas. Son muchas las necesidades que se contraen en ese diminuto espacio que conforma su hogar, y que desde hace mucho tiempo demandan una solución urgente, más allá de si “Sheba” tiene problemas con la bebida o “lo está dejando” como él dice.
Su estado actual, demanda una rápida intervención de parte de los actores institucionales de la comuna, porque la vida de una persona no puede relegarse, ni mucho menos esperar a que lleguen estos artículos, cuando todo está puesto y a la vista, solo hace falta caminar los barrios y conocer las necesidades de su gente.
Debe estar conectado para enviar un comentario.