Los operativos desplegados por el Escuadrón 58 sobre la Ruta Nacional 38 y en cercanías de Chamical expusieron dos frentes simultáneos de ilegalidad en territorio riojano: el transporte irregular de minerales con destino a Mendoza y el tráfico de especies protegidas como el suri y el quirquincho, cuya captura se encuentra prohibida por la legislación argentina.
LA RIOJA.- La Rioja volvió a quedar en el centro de un operativo federal sobre rutas nacionales, esta vez con un doble hallazgo que combina dos de las actividades ilícitas más recurrentes del norte argentino: el traslado de minerales sin la documentación exigida y la caza furtiva de fauna autóctona. El procedimiento, a cargo de efectivos del Escuadrón 58 «La Rioja» de Gendarmería Nacional, derivó en el secuestro de 30 toneladas de cuarzo, la retención de un camión, un auto y dos motocicletas, y en la intervención del Juzgado Federal de La Rioja y de la Secretaría de Minería.
Un camión con destino a Mendoza y papeles irregulares
El primero de los procedimientos se llevó adelante sobre el kilómetro 434 de la Ruta Nacional N° 38. Allí, los gendarmes ordenaron la detención de un camión que transportaba 30 toneladas de cuarzo con destino a la provincia de Mendoza. Al exigir la documentación habilitante para el traslado de minerales, los uniformados detectaron irregularidades que motivaron la consulta inmediata a la Secretaría de Minería y al Juzgado Federal de La Rioja.
El magistrado interviniente dispuso el secuestro de la carga. El camión quedó retenido hasta tanto el conductor regularice su situación ante la Justicia. El episodio vuelve a poner sobre la mesa las dificultades del sistema de fiscalización sobre el transporte de minerales entre provincias, un capítulo especialmente sensible en la cadena de valor minera argentina, donde la trazabilidad resulta clave para separar la actividad formal de los circuitos clandestinos que conviven con el sector.
Un suri y quirquinchos: las rutas del tráfico de fauna
A escasos kilómetros, cerca de la localidad de Chamical, un segundo control modificó el foco del operativo. Los efectivos detuvieron un automóvil y, al inspeccionar el baúl, hallaron los restos de un suri (Rhea pennata), especie emblemática del monte argentino, junto con dos quirquinchos: uno aún con vida y otro sin vida.
El hallazgo se profundizó minutos más tarde, cuando dos motocicletas fueron interceptadas en la misma zona con un total de nueve quirquinchos faenados. Los agentes labraron las actuaciones correspondientes por infracción a la legislación de conservación de la fauna silvestre, un marco normativo que en la Argentina se rige por la Ley Nacional 22.421 y por regulaciones provinciales específicas que sancionan la caza, el transporte y la comercialización de especies protegidas.
Fauna autóctona bajo presión y un corredor riojano en la mira
Los quirquinchos, junto con el suri, figuran entre las especies cuya presión cinegética se mantiene vigente en el norte y centro del país pese a las prohibiciones. Su captura responde tanto al consumo directo como al mercado informal de pieles y carnes, y los registros de decomisos en rutas nacionales suelen repetirse en provincias como La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero y Córdoba.
El doble operativo del Escuadrón 58 pone en evidencia una tensión estructural que excede al caso puntual: el territorio riojano funciona como corredor de paso para minerales y fauna que terminan, en muchas ocasiones, fuera de los circuitos legales. Para la administración provincial y para las autoridades nacionales, la fiscalización sobre la Ruta 38 —columna vertebral del tráfico regional— continúa siendo un desafío de coordinación entre fuerzas federales, organismos ambientales y el fuero penal federal, en una provincia donde la actividad minera y la conservación de la fauna silvestre conviven, muchas veces, sobre el mismo trazado.





