Scioli pacta con lo peor de la política, según Diario Hoy

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Pese a lo corta que fue la semana que pasó, alcanzó para mostrar lo delicado de la situación social y económica que se vive en la Argentina. La actividad turística, por más feriados puente que invente el gobierno nacional, no repunta y lo mismo ocurre con las ventas de los comercios minoristas, que se vienen desplomando.

A su vez, la inflación se mantiene en niveles exorbitantes y hace que cada vez más trabajadores pasen a engrosar las filas de la pobreza y la indigencia. La mentira del relato y de la década ganada se pone de manifiesto sólo con ver que, tras casi 11 años de gobierno K, hay más de un millón de asalariados cuyos ingresos ni siquiera le alcanzan para garantizar el alimento diario.

¿Cómo hemos llegado a esta penosa situación? Obviamente, los máximos responsables son lo que se ubican en la cúspide del poder político y manejan las riendas de la economía.

Ahora bien, los Kirchner no actuaron solos con su política destructiva. Tuvieron muchos aliados, especialmente gobernadores e intendentes, que se constituyeron en señores feudales que desplegaron un enorme aparato clientelar para obtener el voto fácil y mantener a gran parte de la población en situación de marginalidad extrema.

Pretender instrumentar un proyecto transformador con estos mismos personajes, es una tarea imposible. Representa una contradicción en sí misma. De ahí que Daniel Scioli, si realmente quiere constituirse en una alternativa al régimen vigente, deberá en algún momento rever su política de alianzas.

Según trascendió en los últimos días, el mandatario bonaerense le estaría ofreciendo a 13 gobernadores del Partido Justicialista, que no podrán renovar sus cargos porque no tienen posibilidad de una nueva reelección, integrar su futuro gabinete en caso de llegar a la Casa Rosada o encabezar las listas de diputados o senadores nacionales en sus respectivas provincias. El ofrecimiento también se haría extensivo a los denominados barones del Conurbano bonaerense.

El paquete de acuerdos en cuestión incluye a polémicos personajes, que representan la peor cara del kirchnerismo. Por ejemplo, uno de los que formaría parte del armado es el gobernador sanjuanino José Luis Gioja, recuperado ya del accidente en helicóptero que lo tuvo durante varias semanas entre la vida y la muerte, y quien públicamente ya ha manifestado su respaldo al proyecto presidencial del sciolismo.

¿Quién es Gioja? Es el máximo responsable, junto a Néstor y Cristina Kirchner, de haberle entregado -de la forma más infame- fuentes de agua dulce de su provincia (consideradas entre las más importantes del planeta) a multinacionales mineras, que poco y nada le aporta al país. Se trata de compañías que tienen llegada directa a la Casa Rosada (de hecho sus directivos, en varias oportunidades, se reunieron con Cristina), con escandalosos beneficios impositivos, y que se llevan las riquezas de nuestro territorio (como el oro), dejando a su paso miles de hectáreas contaminadas con cianuro.

San Juan, de la mano de Gioja, se ha convertido en una suerte de territorio neocolonial, con una parte muy importante de su población dependiendo de las dádivas que reparte discrecionalmente el clientelismo político.

Otro de los que forma parte del esquema de alianzas de Scioli es su par de La Rioja, Luis Beder Herrera, un personaje que surgió de la mano de Carlos Saúl Menem y que buscó seguir los pasos de Gioja, al querer entregarles importantes territorios de su provincia a las multinacionales mineras. No tuvo tanta suerte ya que, en algunas localidades, los pobladores se pusieron al frente de la pelea e impidieron que se concreten algunos de los infames negociados.

Por otra parte, en lo que será su recorrida por el interior, luego de haber visitado el viernes pasado la provincia de Corrientes, Scioli se hará presente en Catamarca. Allí será recibido por la gobernadora Lucía Corpacci, quien sigue la línea del clan Saadi y es la ahijada política del exesposo de Alicia Kirchner, Armado “Bombón” Mercado. Al igual que Beder Herrera y Gioja, el gobierno catamarqueño también responde a los intereses de las megamineras.

En la semana que pasó, otros de los mandatarios de estilo feudal que expresó su apoyo a Scioli fue el misionero Maurice Close, en cuya provincia, en pleno siglo XXI, hay sectores de la población que viven en condiciones muy parecidas a la esclavitud.

Es cierto que los cambios que necesita de la Argentina no se pueden aplicar de un día para el otro. Es imposible salir del subdesarrollo y del atraso por arte de magia. Pero, necesariamente, en algún momento, si queremos sobrevivir como país, deberá haber un cambio muy profundo.

Ningún país se suicida en masa. En los peores momentos de nuestra historia, aparecieron en la sociedad los anticuerpos necesarios que nos permitieron afrontar las situaciones difíciles. Esperemos, para el bien de los argentinos, que los tiempos que se avecinan no sean la excepción.