Los préstamos a familias está en caída libre

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En el último trimestre del año pasado, y al compás del enfriamiento económico, el financiamiento a las familias comienza a mostrar signos de agotamiento, desacelerándose al 0,5% interanual y con tasas negativas en 15 de las 24 provincias.

Ya en 2014 el 1° trimestre del año confirma la tendencia y el stock total de préstamos a familias en términos reales se desploma 9,2%, la peor caída en 10 años, y los registros negativos se repiten en las 24 jurisdicciones con bajas que para la mayoría de ellas no se veían desde la crisis del 2009. Del detalle por división política surge que el mayor descenso interanual se verifica en La Pampa, con un hundimiento del 20,2%, situándose en segundo lugar Entre Ríos que se anota un repliegue del 18,8%.

También son profundas las disminuciones de Río Negro y Chubut en torno al 15%, y las de Córdoba, Catamarca y Santa Fé que obtienen bajas interanuales de entre el 13% y 12%. Misiones, Chaco, Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Tucumán, CABA y Neuquén se encuentran en el rango del 11% a 10% negativo. La última vez que se presenciaron tasas negativas en todas las jurisdicciones había sido en el segundo trimestre de 2003.

Además, como consecuencia de la política monetaria contractiva del Banco Central iniciada a principios de 2014 el costo del financiamiento de los trabajadores se ha encarecido fuertemente en términos nominales. Así, la tasa promedio de los préstamos a familias para el primer trimestre del año alcanza el 40,3%, 6 puntos porcentuales más que en el mismo de 2013. Las provincias con mayor costo en el crédito familiar observan tasas de 5 a  4  (p.p.) por encima de la media y son San Juan, Tierra del Fuego, Misiones y Santiago del Estero.

Irónicamente, y a pesar del salto en el costo nominal, la tasa real promedio del crédito a las familias (descontada la inflación) del primer trimestre de 2014 se redujo a tan sólo el 0,2% y pasó a ser negativa en 11 provincias, cuando el año pasado  el promedio arrojaba un 10% real y solamente dos contemplaban costos negativos.

Aunque una caída del crédito familiar con tasas reales menores puede sonar contradictoria, debe tenerse en cuenta que en el mismo lapso la “materia prima” de los préstamos, el nivel de depósitos reales, descendió un 10% disminuyendo por ende la capacidad de otorgar nuevo financiamiento de los bancos. Junto a una menor oferta y racionamiento del crédito también operó una demanda por parte de las familias mucho más débil y cauta, que por un lado mermó en su capacidad prestable como consecuencia de menores salarios reales y que por otro ha alcanzado niveles de endeudamiento elevados y parecidos a la media internacional.

Asimismo, oferta y demanda de crédito sufrieron por igual el impacto de las expectativas negativas que surgen de una economía en el umbral de una recesión.

En cualquier caso, y teniendo en cuenta que la mayor parte de los préstamos a familias consisten en los personales y financiamiento de tarjetas de crédito, las cifras permiten ir avizorando que la caída en el consumo masivo y de durables que se viene observando para la primera mitad del año será difícil de revertir en la medida que uno de sus combustibles principales acusa un fuerte deterioro. Lamentablemente el otro, el poder de compra de la masa salarial, tampoco parece correr mejor suerte.

Por Félix Piacentini por NOAnomics

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Préstamos a familias en caída libre – NOAnomics (ver o click en download para descargar)