Adías de conocerse la sentencia que condenó a prisión perpetua a los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella por el asesinato de monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, hecho ocurrido el 4 de agosto de 1976, la Iglesia católica salió a plantear que el fallo se da en un “momento fundamental” para la “reconciliación”, lo que rápidamente fue rechazado por organismos de derechos humanos que le respondieron que eso no será posible mientras “no nos digan donde están nuestros nietos” y que sucedió “con los desaparecidos”.
“Tenemos que decirnos la verdad como Nación”, sostuvo en el marco de una homilía, monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro, quien resaltó que “la reconciliación que buscamos supone la verdad” y que como diócesis “queremos unirnos íntimamente a todo el pueblo de La Rioja, a su clero y a su obispo, monseñor Marcelo Colombo.
Los dichos de Ojea van en sintonía con lo expresado por la Iglesia en el encuentro de la Semana Social 2014 que tuvo lugar hace quince días en Mar del Plata y desde donde se llamó a la “reconciliación” en pos de una sociedad “más justa, más solidaria y más equitativa” y por lo sostenido por la Comisión de Justicia y Paz, la que en el marco del Día de la Independencia, se mostró preocupada en a alcanzar “una profunda reconciliación” revalorizando “el respeto por la Ley” en el marco de “la amistad social”.
Ante los dichos del obispo de San Isidro, representantes de varios organismos de derechos humanos, entre ellos María Isabel Chorobik de Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, le salieron al cruce.
“Se está gestando en todos lados está idea de la reconciliación”, señaló Mariani al ser consultada por BAE Negocios, quien dijo haber visto “a dirigentes de derechos humanos abrazados al general Cesar Milaniy he leído que dicen que esta es otra generación de militares y entonces: ¿de que otra manera se le puede llamar a esto?”.
“¿Cómo puede haber reconciliación cuando todavía hay chicos que siguen apropiados y cuando aún tenemos los muertos insepultos? ¿Quién puede pensar que uno se va a reconciliar con quienes asesinaron a mi nuera y a mi hijo a los que le llevaron a la nena?”, se preguntó antes de concluir afirmando que le da “muchísima pena” que se haya llegado a este punto.
Por su parte Graciela Rosemblum, titular de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, recordó que “la reconciliación es un acto de fe” y por lo tanto “no hay ninguna posibilidad de reconciliación si no hay justicia y castigo a los responsables del genocidio y a sus cómplices del poder económico”.
En tanto que Enrique Fukman, sobreviviente de la ESMA e integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, dijo que “no existe reconciliación sino solo verdad y justicia” y añadió que las jerarquías eclesiásticas “públicamente le tienen que decir al pueblo y a la justicia cual fue su rol en la dictadura y contar todo lo que saben sobre los 30 mil compañeros detenidos-desaparecidos y con los niños apropiados”.


