La Cámara Riojana de Productores Agropecuarios – CARPA, en la persona de su icepresidente 2° Lic. Héctor Daniel Sampaolesi y la Cámara de Bodegueros, representada por su Presidente, Ing. Javier Collovati, integran la delegación riojana, encabezada por el Ministro de Producción y Desarrollo Económico, Ing. Javier Tineo, que formará parte de la comitiva argentina que participará en la World Food Moscow del 15 al 18 de este mes y tiene como finalidad colocar los excedentes vínicos y el mosto en el mercado ruso.
La misión partirá la próxima semana para comercializar los productos riojanos, llevando una oferta de 20 millones de litros de vino que es el excedente de la cosecha actual, como así también una oferta del orden de las 4 a 5 mil toneladas de mosto que es lo que se produjo en la Mostera de Nonogasta.
Asimismo propondrán una oferta, proyectada al 2015, de aceite de oliva, aceitunas en conserva y productos de las empresas estatales como es el pollo y el cerdo. También se ofrecerán los productos industrializados del tomate, básicamente tomate concentrado y salsas.
El Gobierno provincial, con consonancia con el nacional, consideran una oportunidad estratégica posicionarse como proveedores de alimentos para Rusia, sobre la que pesan sanciones económicas de los Estados Unidos y la Unión Europea por el conflicto con Ucrania.
La misión argentina estará integrada también por el Ministro de Producción de San Juan Marcelo Alos, representantes de empresas de Entre Ríos, además de empresas productivas argentinas, entidades descentralizadas y de varias provincias del país.
Esta es una oportunidad, que derivó en misiones en las cuales participó el Gobierno nacional, con la Ministra de Industria de la Nación, Débora Giorgi, y el Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Ing. Carlos Casamiquela, que de alguna manera abrieron puertas importantes para que Argentina se coloque para sustituir los productos que Rusia le compraba a Estados Unidos y Europa.
En el mismo boletín, se publica “La visión de las bodegas”.
Jean Poccard CEO de Valentin Bianchi señaló que la presión fiscal-tributaria genera a la empresa una gran tarea administrativa y obliga a inversiones en sistemas para poder manejar y administrar el tema impositivo.
«Al mismo tiempo los entes gubernamentales buscan una mayor recaudación a través del aumento de los hechos imponibles, lo cual termina impactando en el resultado de la empresa. Todo esto se resume en mayores costos». A su vez, el directivo indicó que «no puede dejar de mencionar el impacto de la presión impositiva sobre el salario de nuestros empleados. Producto del congelamiento de los mínimos no imponibles ven sensiblemente deteriorado su poder de compra, a pesar del enorme esfuerzo de la empresa por mantener el poder adquisitivo de los salarios en el escenario inflacionario que estamos atravesando. Esto atenta directamente contra el consumo que es en definitiva el motor de la economía. En relación al porcentaje que estos gravámenes representan en el costo final del vino, Poccard manifestó que sobre el precio de góndola de un vino envasado, sin entrar en un análisis muy profundo del tema, sólo tres conceptos: IVA, ingresos brutos e impuestos al débito representa más del 27%.
¿Hay alguna solución posible? Obviamente que muchas alternativas no quedan, pero Oliveri explicó que «una administración estatal eficiente que administrara los recursos de forma tal que sus egresos se relacionen con sus ingresos, y de este modo no se generen saldos que exceden lo que una empresa debe pagar, lo hará más simple. Hoy Municipal, Provincial y Nacional es sumamente engorroso y exige administraciones en las empresas para llevarlo adecuadamente y no exponerse a sanciones o multas. Por último instaurar regímenes impositivos que fomenten la inversión privada, de una forma que la inversión se tome en parte o todo a cuenta de los impuestos. Existen en el mundo muchas experiencias e incluso en Mendoza hace unos años, de esa forma realmente se fomenta la inversión productiva, se da empleo y se activa la economía».
Finalmente, desde Bodegas de Argentina, Juan Carlos Pina asentó que esta situación preocupa por sobremanera a las empresas del sector y la entidad ha hecho diversas tratativas para que la presión fiscal no recaiga tan duramente sobre las empresas, pero «la respuesta por parte del Gobierno ha sido nula». Indudablemente, añadió «que con esta falta de diálogo nos da a entender que para el Estado la vitivinicultura no genera una economía regional importante».





