Tras la salida del gobernador de la escena electoral, los ojos del peronismo solo miran los movimientos de Ricardo Quintela. La caja de Luis Beder Herrera hace que solo sean espectadores, aunque varios pretenden ser actores principales.
Sucede que funcionarios, intendentes y ministros ven en el intendente como el hombre más potable del Justicialismo, más allá de los discursos mediáticos por una cuestión de conveniencia institucional y personal.
En la Casa Rosada se lo hicieron saber a Quintela que es lo que mejor se ve en La Rioja para representar al peronismo. Lo sostiene Florencio Randazzo y ahora lo entendió Carlos Zannini, la mano ejecutora de Cristina.
Sin embargo, el intendente no está a gusto con los mimos subterráneos, ya que considera que es el oportunismo permanente de una dirigencia que cambia de color como si las convicciones no fueran importantes.
Beder Herrera dice a rabiar que pretende que alguien continúe su proyecto y lo afirma para que Quintela tome el guante debido que sus candidatos (ministros, secretarios o legisladores) no superan los dos dígitos. Sin embargo, el jefe comunal no está dispuesto a ser continuador de ninguna obra, salvo dejar en marcha las empresas de servicio y lo otro será puesto en observación (SAPEM) .
Por ello, Quintela se siente a gusto a la hora de hablar de proyecto con Julio Martínez, uno de los artífices del armado de Fuerza Cívica Riojana con Ismael Bordagaray.
El intendente de Famatina acentuó su discurso en pos de un acuerdo político entre el radical y el peronismo, más allá de lo electoral, ya que recién se dará el año entrante.
Martínez hoy es el hombre con mejor imagen política, mientras que Quintela es lo más potable que tiene el peronista.
Para el radical llegar a la Gobernación podría ser una empresa no tan complicada, aunque el tema de la gobernabilidad es lo que más le preocupa: intendentes y diputados son peronistas.
Por eso, Quintela aparece en cada conversación intima ya que sería el complemento justo a la hora del gran armado de un frente electoral.
El intendente habla con jefes comunales y legisladores, que lo hacen en forma reservada para que no se entere “El Doctor”.
En el marco de especulaciones, Martínez tiene la oportunidad de ser gobernador, pero no tiene experiencia en la administración –por lo menos- de un municipio y menos aún en el armado de un equipo de Gabinete que puede contener a los devoradores del peronismo, que seguirán más allá del 2015.
Quintela cierra el año próximo tres periodos como intendente y en casi toda su administración enfrentada al poder central de la provincia, ya que no existe una ley de coparticipación municipal, hoy cajoneada en la Legislatura. Eso le da un hándicap que le permite gestionar en los pasillos de la Casa Rosada.
Lo que caracteriza además a Fuerza Cívica tener a Bordagaray como uno de los escuderos de Sergio Massa, hoy líder de todos los sondeos presidenciales. Eso da tranquilidad a la hora de pensar con quien hablar en la Presidencia.
Quintela también habla con todos: lo hizo con Massa, Macri –a través de armadores- y Daniel Scioli, ya que lo han seducido para que sea candidato por alguno de esos sectores.
Lo cierto que hoy poco importa el escenario nacional, ya que es casi un hecho que las elecciones se adelantarían para el último fin de semana de mayo o el primero de junio, por lo menos así lo dice en la Finca La Seis el propio gobernador.
Beder Herrera olfatea que Martínez y Quintela van más allá de lo que sucedió en las PASO, en donde Fuerza Cívica venció al bederismo.
En la Casa de Gobierno temen que sea la jubilación del sector del gobernador en las próximas elecciones. Ya no estarán en carrera 14 intendentes, mientras que Quintela es fuerte en Capital, Martínez hace lo propio en Chilecito y Bordagaray capitaliza en Famatina, como en todo el ámbito ambientalista.
Por lo cual, la necesidad puede llevar a un acuerdo político histórico: Martinez-Bordagaray-Quintela para quedarse con el poder de la provincia.





