Doce hombres, simples ciudadanos sentados a la mesa de un juzgado, deliberan sobre la culpabilidad o inocencia de un muchacho acusado de homicidio. La escena proviene del clásico film Doce hombres en pugna, situado en Estados Unidos en la década del ‘50 y, como en tantos otros ejemplos del cine, refleja fielmente el funcionamiento de un juicio por jurados. Este sistema, que para muchos argentinos es apenas un vestigio de Hollywood, hoy es una realidad en varias provincias y está pronto a ser tratado a nivel federal. De ser aprobado, será uno de los pasos más grandes de la justicia local de cara al siglo XXI.
Según Perfil, la impartición de justicia por tribunales ciudadanos es un mandato incumplido de la Constitución Nacional, que lo menciona en tres de sus artículos originales. En los últimos años, ese designio se ha ido cumpliendo a pasos agigantados en varias justicias provinciales que ya adoptaron el sistema: Córdoba lo tiene desde 2005, Neuquén lo sancionó en 2011 y ya celebró veinte juicios, la provincia de Buenos Aires dictó la ley el año pasado y, en la primera semana de noviembre, dio a conocer las listas de los ciudadanos sorteados que serán jueces en forma inminente. La Rioja, Chubut, Salta, Santa Cruz, Río Negro, Chaco y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires también tienen proyectos en tratamiento legislativo o listos para entrar al recinto.
“La proliferación actual del juicio por jurados en el país responde a dos factores: la maduración del sistema judicial argentino desde la aplicación del juicio oral y público en 1992 y, desde otro punto de vista, la deslegitimación de la Justicia en la Argentina”, explica Andrés Harfuch, vicepresidente de la Asociación de Juicio por Jurados.
A nivel nacional, según indica el especialista, el Código Procesal Penal enviado el mes pasado al Congreso por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner representa un importante avance. Impulsa el debate al mencionar el juicio por jurados en nueve artículos aunque, según establece la Constitución, es necesaria la sanción paralela de una ley nacional. El senador Nito Artaza presentó en el recinto un proyecto en conjunto con el Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP). “Si se aprueba, será el cambio más importante de los últimos 50 años en la Justicia”, asegura el legislador, quien sostiene que la reforma acelerará las causas judiciales y garantizará “mayor democratización”, al permitir a la sociedad participar en las decisiones de la justicia.
La ciudadanía deberá habituarse a un tipo de justicia muy distinta. Y, por eso, no faltan las críticas, que apuntan a la posibilidad de que los jurados populares sean influenciados por los mensajes periodísticos o resulten poco imparciales. Incluso la fallecida jueza de la Corte Suprema, Carmen Argibay, se había pronunciado en contra, en una nota a Página/12. Los especialistas, sin embargo, rechazan estos argumentos por “engañosos”. “La información recibida por los medios también influye en los jueces profesionales”, sostiene Artaza. Harfuch, por su parte, apunta: “El juicio por jurados es mucho más libre porque nadie recuerda los nombres de los jueces. En cambio, hoy, la prensa los tiene apuntados a todos”. Y agrega: “Decir que los jurados no están capacitados es como decir que el pueblo no está capacitado para votar”.
Hasta ahora, la modalidad se aplica de manera progresiva en Argentina, comenzando por el Derecho penal. La Constitución Nacional obliga a dirimir por jurado todos los juicios criminales, aunque no indica nada respecto a otros delitos. “Se ha decidido comenzar por cumplir la Constitución, en los juicios por crímenes, para luego ir extendiendo la participación ciudadana a otros”, indica Harfuch. En un futuro, los tribunales populares podrían dirimir también en materia civil, en temas ambientales o de derecho del consumidor.
Justicia del siglo XXI, en discusión. Para profundizar el debate, el Consejo de la Magistratura porteño celebrará en Buenos Aires, el próximo 19, 20 y 21 de noviembre, el Congreso Internacional de Juicio por Jurados, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UBA. Algunos de los juradistas más importantes del mundo, como los estadounidenses Valerie Hans y Shari Seidman Diamond, estarán presentes en un encuentro abierto al público, que buscará relanzar definitivamente una de las reformas más postergadas de la justicia argentina.





