Enfoque

Crisis política en el gobierno por la vehemencia de Bosetti

Por Eduardo Nelson German · 20 de noviembre de 2014 · 22:05

Néstor Bosetti le avisó al gobernador que no aceptará ningún candidato del bederismo que no sea él. No apoya a Sergio Casas, a Teresita Madera, a Claudio Saúl ni otro bederista que fue lanzado por el propio Luis Beder Herrera.

El ministro de Infraestructura utilizó toda la artillería mediática para castigar sin piedad a sus “compañeros de trabajo”: no dejó nadie afuera.

Bosetti habló a través de Miguel Ángel Asís, candidato a intendente por el bosettismo. El ex vicegobernador esbozó el pensamiento del ministro sobre Casas y todos los integrantes del gabinete.

En una ametralladora verbal, Asís se olvidó de la investidura del vicegobernador y le dijo que no existe en la vida política. Lo sindicó con el 2 por ciento de intención de voto para ser candidato a gobernador, mientras que alentó la candidatura de Bosetti.

También golpeó al secretario de Tierras, Ariel Puy Soria, por ser quien apuesta a la unidad del peronismo con la incorporación del intendente Ricardo Quintela.

De esa forma, el sector de Bosetti no solo tiene enemigos políticos fuera de la Casa de Gobierno sino también adentro para armar un proyecto de gobierno.

La caja del ministro también se metió dentro de la Legislatura para destruir al bloque de Florencia López, quien trabaja por la candidatura de Casas, y también del sector de Juan Pedro Cárbel. Con el compromiso de oxigeno financiero para obras, los diputados rompieron la paz legislativa y se pronunciaron por la candidatura de Bosetti.

Así el bosettismo sumó otro enemigo político: el oficialismo de la Legislatura.

Además siguió con la artillería contra la gestión de Quintela, una pieza clave dentro del departamento Capital. Todos los días lo tiene en agenda mediática y la vehemencia lo deja a Bosetti con nueve diputados y cuatro intendentes para defender su proyecto, hasta que se enoje Luis Beder Herrera.

En la semana, Beder Herrera sumó a Casas en la entrega de vivienda y le quitó la exclusividad al ministro candidato. A las horas el griterío mediático no paraba en la avenida Perón contra la segunda autoridad de la provincia.

Bosetti le dice a los suyos que después de Beder Herrera no hay nadie que puede ser el sucesor. Lo manifestó tras que Florencia López le planteó que Casas debería ser el candidato. Luego fue hablar con Beder Herrera y no dudó de menospreciar al vicegobernador.

Frente a ello, se borró el intendente de Chilecito, Lázaro Fonzalida, otro aspirante a la Gobernación, hasta que habló con el mandatario en la Finca La Seis.

Mientras que Beder Herrera retomó el protagonismo de su administración y se reunió con Jorge Capitanich y Florencio Randazzo en la Casa Rosada, luego el clásico Boca-River no faltó en la agenda oficial.

El gobernador olfateó que su gobierno se le va de las manos y la situación interna abre una crisis política: Bosetti no se baja y si lo hace, dejará el gobierno, pero como un ex bederista.