Enfoque

El Gobierno destina el 59% de los recursos para salarios en La Rioja

Por Eduardo Nelson German · 26 de febrero de 2015 · 18:45

A partir de 2011, año en el que se registra el mayor déficit de la década, las jurisdicciones provinciales comenzaron a incrementar su presión fiscal logrando un ritmo de aumento en sus recursos tributarios propios mayor que los fondos automáticos girados por el gobierno nacional. Así, mientras que los recursos propios se expandieron un 34% real (descontando la inflación) entre 2009 y 2014 los de origen nacional lo hicieron en un 20%. Este proceso tuvo como resultado un aumento del grado de independencia financiera de las provincias respecto de Nación hasta el 2013, año en el que se estabiliza por la imposibilidad de la mayoría de las jurisdicciones de continuar elevando impuestos locales en el medio de un proceso recesivo, según la consultora NOAnomics.

Pero al margen de esta mayor independencia financiera, una plantilla creciente produjo como consecuencia un peso cada vez mayor de los Gastos de Personal, que hoy ya representan un 55% de los Gastos Corrientes, el mayor porcentaje desde 2007. Este factor sin dudas se convierte en la mayor amenaza que enfrentan las finanzas provinciales por cuanto en 2015 los ritmos de crecimiento de los ingresos tributarios propios y los de origen nacional convergerán y la ventaja en términos de recursos con la que contaban las provincias desapareció. Esto a su vez plantea que las provincias dependerán más de los giros automáticos y discrecionales del gobierno nacional para cumplir con sus compromisos salariales, lo que se traduce en que muchas deberán continuar manteniendo su sintonía política con el gobierno nacional y/o evitar confrontaciones para evitar complicaciones en un año electoral en el que resulta más difícil resistir las presiones salariales.

A nivel de cada provincia las que mayores dificultades fiscales enfrenten y menor posibilidad de independencia financiera y política tengan, serán las que combinen una elevada carga de los Gastos de Personal en sus Gastos Corrientes con un porcentaje bajo de cobertura del costo salarial con recursos propios (recursos tributarios propios más regalías), y/o en las que la distancia entre estos indicadores sea sustancial al margen del peso del gasto salarial.

Con este criterio entre las más comprometidas se encuentra Río Negro, que observa el mayor peso salarial del país con un 69,5% de los Gastos Corrientes y cuyos recursos propios (tributarios provinciales más regalías) sólo cubren la mitad del gasto en personal. Quizás peor sea el caso de Jujuy, con un peso salarial menor (66%) pero menor grado de cobertura propia (17%). Salta, con un gasto en personal del 62% y cobertura propia del 38% y Tierra del Fuego con porcentajes del 61,5% y 43%, La Rioja (59% versus 13%) y Tucumán (57% versus 46%) completan el lote de las seis provincias con mayores desafíos. También con poco margen se puede mencionar a un grupo de ocho distritos compuesto por Corrientes (55% vs. 20%), San Juan (55% vs. 47%), Catamarca (54% vs. 20%), Misiones (53% vs. 41%), Formosa (52% vs. 16%), Chaco (52% vs. 27%), Entre Ríos (50% vs. 40%) y Santiago del Estero (50% vs. 29%). El resto de las 10 provincias: Chubut, Mendoza, San Luis, CABA, Neuquén, Buenos Aires, La Pampa, Santa Cruz, Santa Fé y Córdoba tendrán más espacio para capear las presiones salariales, en la medida que las pretensiones se encuentren en un rango razonable, sea porque el peso del gasto en personal es bajo como Córdoba o porque sus recursos propios cubren gran parte del costo salarial a pesar de ser un porcentaje elevado como Chubut.