Fabián Calderón: el rector de la UNLaR que piensa en la Gobernación
“Hay que tomar posición”. Esa es la bajada de línea del rector de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) en cada acto institucional y en la noche del miércoles siguió en el mismo camino al presidir el acto por los 20 años de la carrera de Comunicación Social.
Fabián Calderón pidió perdón a los profesores de la carrera que fueron cesanteados durante la gestión de Enrique Tello Roldán, aunque hizo un mea culpa porque hubo un grado de complicidad de todos para que eso ocurriera en aquellos años.
De esa forma, marcó un antes y un después, como ya lo había hecho cuando pidió perdón a Estela de Carlotto por los indultos de Carlos Menem.
Y hace poco también tomó posición al criticar la represión en Famatina hacia los ciudadanos que cuidan la vida, el ambiente y el agua.
Calderón que llegó a conducir la universidad, tras la toma histórica, hoy está fortalecido por el voto de la comunidad universitaria que le dio otro oportunidad de seguir, pero ya no en la transición sino en plena gestión, que tuvo la sonrisa más importante, al lograr que la universidad tenga garantizado un importante incremento en el presupuesto del año que viene.
Pero dentro de la universidad se nota que “tomar posición” tiene sus costos, ya que cada palabra golpea al gobierno de turno y hasta en la noche del miércoles criticó la pobreza y los males que afectan a la provincia.
El próximo objetivo del rector es el 2019, en donde la provincia volverá a elegir gobernador en un escenario sin la vieja política, esa misma que comenzó en 1983.
Al preguntar en el entorno de Calderón, todos se muestran prudentes, aunque se sonríen a la hora de hacer futurología, ya que el gobernador electo Sergio Casas estará solo por un mandato dentro de una interna sin cuartel que se desatará por ese sillón dentro del peronismo.
El rector dentro de su mundo trata de esbozar y concretar en cada hecho un antes y un después de la universidad que condujo Tello Roldán que dejó muchos heridos, como aquellos docentes cesanteados en la carrera de Comunicación Social que volvieron a la ciudad universitaria.
La mayoría desde el día que fueron echados no volvieron nunca más y en un acto emotivo se reencontraron con sus pares, con más años, y con aquellos alumnos que hoy son profesionales.
La universidad democrática, cuyo slogan es de campaña, tendrá las puertas abiertas para toda la sociedad y con fuerte presencia en cada momento que marque a fuego a los riojanos. Por eso, la lucha por el Famatina tuvo una respuesta desde la UNLaR: no aceptar los recursos aportados por las mineras para las universidades.
Calderón, ese joven que fue ministro de Educación en la gobernación de Ángel Maza, tiene un objetivo político que irá madurando con el correr de los meses: ser el próximo gobernador de todos los riojanos.

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