Tras la cumbre peronista en el Paseo Cultural, que la presidió el gobernador electo Sergio Casas, el ministro de Infraestructura, Néstor Bosetti, encabezó en la noche del lunes su propio encuentro en el complejo El Golfito, del ex vicegobernador y administrador del Parque de la Ciudad, Miguel Ángel Asís.
Luego que Bosetti pidió en el Paseo que se acaben las chicanas dentro del justicialismo, el vicegobernador electo sentó a su lado al presidente de Copegraf (editora de El Independiente), Julio Delgado.
De esa forma, se oficializó su nueva adquisición mediática, tras que El Independiente se sintió muy cómodo dentro del gobierno de Luis Beder Herrera, que finaliza el 10 de diciembre.
Así el ministro construye su propio multimedio, con el fin de ser candidato a gobernador en el 2019, mientras busca que el intendente de la Capital, Ricardo Quintela, también esté en la mesa bosettista.
Más allá del desprestigio de El Independiente por su línea editorial oficialista, es el diario que leen los políticos y en donde permanentemente se cruzan, pese que la estrategia falló, ya que el 25 de octubre, la oposición –con casi todos los medios de comunicación en contra- ganó sobre el hoy enojado, Beder Herrera.
Bosetti en El Golfito mostró a un pequeño de grupo de intendentes, diputados y dirigentes con el propósito de hablar sobre lo que viene, aunque el discurso se termina cuando junto a Sergio Casas tengan que reunir $1.200 millones para pagar los sueldos de diciembre, enero y febrero, como el medio aguinaldo, en el inicio de la nueva gestión y casi seguro con nuevo presidente, que podría ser Mauricio Macri.
Frente a ello, el peronismo da señales a dónde está parado: en la “chiquita”. En exhibir que el diario cooperativo “juega” para su sector o que el intendente y/o legislador se suma, pese que en una provincia sin gestión institucional puede dejar al próximo gobierno sin cumplir un año.
Desde su casa, el gobernador saliente –hoy perdedor y muy enojado- observa los movimientos de sus ex socios y ex empleados, pero mantiene lazos estratégicos en distintos organismos del Estado.
Aunque seguro Bosetti saldrá a desmentir el enfoque de su cumbre, usa la billetera para hacer política, pese que la construcción de poder es por liderazgo y fundamentalmente por afectos.




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