Otros tiempos se viven en Casa de Gobierno
Todavía vibran algunos muebles por el movimiento sísmico frente a la Plaza 25 de Mayo. Se cayeron algunos expedientes al piso y ahora se trata de reacomodar la estantería. Ni el más audaz hubiera advertido que en una siesta muchas cosas cambiarían en la política de La Rioja. Pasó.
Sergio Casas no es Bernabé Arnaudo, no es Ángel Maza, no es Luis Beder Herrera, para nombrar algunos ex gobernadores, es un contador de San Blas de los Sauces con mucho tiempo de militancia que la vida lo depositó en el principal despacho de Casa de Gobierno.
Los que dicen conocerlo coinciden que es distinto a todos y muy especial en su forma de ser. Su hobby de fin de semana no es hablar de política sino escuchar música. No le gusta dormir la siesta, ya que a esa hora está en Casa de Gobierno en coincidencia con los horarios porteños, a pesar que es una actividad gubernamental desconocida para todos aquellos que están fuera de la política.
No le gusta que le falten el respeto en ningún sentido. Y eso pasó. Detectó que dentro del gobierno había gente que oxigenaba el aire para que se hablara mal del propio gobierno. Que un piso del edificio Federación había un escuadrón de trolls para criticar a la propia administración gubernamental. Que los diputados lo dejen hablando casi solo en una reunión de bloque. La lista sigue.
Se podrá discutir si este es el momento, tendría que haber sido antes, pero en el último tiempo de su gobierno, la tomó. «El gobernador soy yo», «le guste a quien le guste», son algunas frases que se escuchan desde la semana pasada siendo un mensaje fuerte para adentro del peronismo, ya que para afuera la sociedad lo reclamaba.
«No se reporta al gobernador», sabían decir sobre Ricardo Guerra y los números del gobierno cuando la propia Casa de las Tejas quería saber cuánto había en la caja. Hoy no sabe a dónde están los 300 millones de dólares traídos desde Estados Unidos.
Siendo una síntesis de acontecimientos es la misma fotografía que lo llevó a tomar la decisión política más audaz de su historia personal y del gobierno peronista.
Desde el día que Guerra dejó el Ministerio de Hacienda, los funcionarios gubernamentales temen que ellos sean los próximos, antes no pasaba. La secretaria de Hacienda le debe consultar al ministro del área por cualquier mega movimiento de dinero, previa autorización del mandatario sauceño.

«Buena gente» fue el último slogan de campaña del gobierno que encontró en sus cosas íntimas el hombre del norte del país y quiere retomar esa senda, ya que la transparencia tratará de ser el mejor horizonte, como lo venía reclamando la oposición.
«No son tiempos de intendentes ni diputados sino del gobierno» aseguran en el primer piso de la Casa de Gobierno y en base a ello, trabajarán para posicionar a la sucesión gubernamental. Tratan de diferenciarse del personalismo de Beder Herrera.
Casas busca que Marcelo Del Moral deje la presidencia del bloque, ya que hay otros tiempos; y desde el casismo también piden que suceda lo mismo con quienes se identificaron con la anterior gestión, salvo una opinión en contrario, como los representantes del banco, que no pueden dar respuesta sobre el crédito multimillonario.
Los nombres de sucesores tratan de ganar la agenda del gobierno, aunque se tratará que sea otra la reacción gubernamental, ya que la sociedad lo reclama, especialmente en la cuestión social por la creciente inflación y el deterioro de todas las familias.
En la siesta del miércoles, el gobierno tiene el mismo movimiento de hace muchos años atrás. Entraban y salían funcionarios, empresarios y lo que si, casi ningún periodista.
Otra medida trascendental fue el recorte a las empresas estatales, conocidas como SAPEM, que pasarán de recibir $100 millones a $10 millones. Algunas cerrarán, otras se darán en concesión y las que se puedan vender, se venderán. La cara del CEO de las SAPEM hablaba de por sí solo cuando se reunió con las flamantes autoridades del Palacio de Hacienda, mientras que desde allí se pide paciencia hasta que se pone en órbita la nueva gestión ministerial.
Puede haber más cambios en el gobierno de Casas o quizás no, pero la decisión será del gobernador. Desde hace 15 días, el sauceño empezó a hablar con quienes tiene más confianza por el cambio de la cerradura en la caja, y específicamente desde el martes el casismo asumió en el gobierno de Casas.
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