Casas advirtió que la provincia no está en condiciones de hacer recortes
La discusión entre ministros de Economía y Hacienda provinciales y el Gobierno nacional por el ajuste que deberá realizar cada administración para cumplir las metas derivadas del acuerdo con el FMI continua con el arribo a la Casa Rosada de los distritos menos permeables a la prédica de Cambiemos.
La negociación comenzó con la mesa amigable de provincias gobernadas por el sello amarillo, desde donde llegó una señal de alivio: los ministros del Interior, Rogelio Frigerio, y de Hacienda, Nicolás Dujovne, anunciaron que Nación se haría cargo de dos tercios del recorte de $300.000 millones para alcanzar el déficit con un techo de 1,3% para 2019.
Luego, llegó el turno del «peronismo racional» -a decir del macrismo- que el jueves circuló por la Casa Rosada: las provincias del PJ más dialoguistas recibieron el agridulce mix de poda que Nación dejó arriba de la mesa. Por un lado, los gobernadores podrán decidir dónde les duele menos el recorte (subsidios, transferencias corrientes, obras, etcétera). No obstante, esa posibilidad de elegir fue recibida con pesar. Ajuste, al fin y al cabo.
Ahora, el round tendrá otro tenor, ya que se sentarán con Frigerio y Dujovne ministros de provincias que oscilan en relaciones más conflictivas con la Casa Rosada. No será un cónclave masivo y los encuentros serán en grupos más reducidos que los de la semana pasada.
El más frontal suele ser el riojano Sergio Casas, quien días atrás advirtió que la provincia no está en condiciones de hacer recortes y, de paso, reclamó por la demora en la llegada de fondos del Presupuesto 2018.
«Necesitamos que envíen ese dinero», señaló el riojano en referencia a los $2.800 millones acordados para compensar el punto de coparticipación que perdió ese distrito en 1988, cuando nació el esquema de reparto.
Y recordó que esa cifra equivale a la mitad de lo que hubiese correspondido: $5.600 millones según cálculos de La Rioja.
Cada provincia deberá analizar dónde prefiere recortar y llevar su propia propuesta a una próxima reunión. La intención es alcanzar un consenso a partir de la respuestas «para llegar a la discusión del Presupuesto con menos desgaste», como confió a Ámbito Financiero un ministro que ya pasó por la Casa Rosada.