Imputaron a médico de La Rioja por la muerte de una estudiante en Bariloche

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El 4 de octubre de 2015, Julieta Uriarte requirió la atención del médico Rodrigo Andrada porque no se sentía bien. Julieta se alojaba en el Hotel Sol de Bariloche, junto a sus compañeras de quinto año de la Escuela Media 203 de Adolfo Gonzales Chaves, de la provincia de Buenos Aires. El grupo estaba de viaje de egresados en Bariloche con la empresa Travel Rock.

Andrada determinó que la chica de 17 años tenía una contractura cervical y le indicó un antiinflamatorio cada 8 horas. La chica tenía 36 grados de temperatura. Al día siguiente, Julieta volvió a ver al médico porque no mejoraba. La temperatura había subido a 39 grados. Andrada le dio paracetamol.

Al mediodía del 6 de octubre de 2015, Julieta no podía levantarse de la cama. Otra médica, Marisa Figueredo, fue a ver a la chica. Pero no la derivó a un centro asistencial. A las 16.30, la estudiante murió en la habitación 247, en el segundo piso del hotel. Sus amigas no lo podían creer. Tampoco sus padres, que se encontraban en Adolfo Gonzales Chaves.

La chica murió por una meningitis que ningún estudio médico detectó porque ni Figueredo ni Andrada indicaron un examen.

Figueredo fue imputada a principios de julio pasado por la fiscal Betiana Cendon que la acusó por el delito de homicidio culposo. Sostuvo que la médica actuó con negligencia e impericia en la atención que demandaba Julieta.

Pero faltaba Andrada que fue acusado hoy miércoles por la tarde. Cendón le atribuyó el delito de homicidio culposo a raíz de la muerte de Julieta.

Sostuvo que el médico con su desempeño negligente no detectó a tiempo la infección masiva que presentaba la chica. Tampoco Figueredo. “Las amigas de Julieta pedían ayuda mientras los médicos tomaban café”, recordó la fiscal.

“Julieta salió sana de su casa y volvió muerta”, afirmó la fiscal. “Creo que Julieta merece tener una respuesta”, sostuvo. Y solicitó al juez de garantías Juan Martín Arroyo 4 meses de plazo para la investigación preparatoria.

El abogado Rodolfo Rodrigo, que representa a los padres de Julieta, que son querellantes en la causa, adhirió a la acusación fiscal. Señaló que los padres entregaron a la empresa de turismo estudiantil “al tesoro más grande que tenían, que era su hija”.

Advirtió que no hubo un diagnóstico ni una historia clínica. Sostuvo que hubo pedidos dramáticos de amigas de Julieta ante los médicos imputados para que la atiendan. Dijo que no hay registros de la atención que recibió la estudiante. Sostuvo que ninguno de los imputados se ocupó de Julieta. Figueredo había sido sobreseída por el juez Ricardo Calcagno, pero la querella apeló y revocaron ese fallo.

El médico imputado se abstuvo de declarar. El profesional vive en La Rioja. Su defensor particular Sebastián Arrondo salió al cruce de la fiscal y el querellante. “Falta mucho por investigar y falta mucho para desvirtuar el estado de inocencia de mi asistido “por Andrada)”, sostuvo Arrondo. “Mi defendido es inocente de todos los cargos que se lo acusan”, aseguró.

Arroyo admitió los cargos contra el acusado como coautor del delito de homicidio culposo y dispuso 4 meses de plazo para la investigación. Resolvió unificar los plazos con la investigación respecto a Figueredo porque se trata del mismo hecho. Y señaló que el plazo vence el 5 de febrero de 2019, porque en el medio está la feria judicial de enero.