El casismo construye un frente electoral para el año próximo

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El mutismo del gobierno provincial por la situación interna del Justicialismo tiene sus motivos: el casismo pretende dar un paso más allá de las vetustas estructuras partidarias en el país de Mauricio Macri.

La administración macrista se encargó con éxito de introducir en la clase media que los problemas de los argentinos es culpa del peronismo. Por eso, la nueva conducción del Partido Justicialista local tomó nota para buscar otra senda, con el fin de llegar a buen puerto a las elecciones del año que viene.

Sergio Casas alejado de la pelea riojana tendió un puente de diálogo con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, quien le garantizó los recursos extras en el presupuesto nacional, y cada encuentro llevó a profundizar sobre la política nacional y riojana.

 

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El gobernador agendó cada magro resultado que logró en los últimos años el oficialismo en La Rioja, que salvó la ropa en los comicios a gobernador por los votos del interior profundo.

En su intimidad cree que las siglas del PJ como la UCR deben actualizarse a los nuevos tiempos y por ello, avanza hacia un desafío en la historia de la política provincial: pensar en captar a esos “NN” que están lejos de las estructuras tradicionales.

Solo él sabrá que será de su futuro político, pero en el mientras tanto empezó a construir con representantes opositores riojanos.

Fortaleció la relación con el diputado por Rosario Vera Peñaloza de Cambiemos, Daniel Miranda, con quien compartió un almuerzo en San Blas de los Sauces, como así también actos institucionales.

Fue más allá también al reiniciar el diálogo con la diputada nacional por Cambiemos, Karina Molina.

Esos acercamientos fueron avalados por Frigerio que la política acercó a Casas para desplazar al intendente capitalino, Alberto Paredes Urquiza.

El mandatario provincial se puso como titular del PJ por una cuestión de lógica de poder, pero impulsó, a través de los más cercanos construir más allá de la Casa de Todos (que se había transformado en una casa para pocos).

Para el gobierno, la simbología del 17 de octubre es importante, pero más aún si se asimila que la sociedad pide algo más a la clase política.

En los últimos comicios, el peronismo de la capital de la provincia se fue desvaneciendo que puede transformarse en un tsumani en el interior. Por lo cual, ni las internas partidarias pueden alejar los pecados peronistas y menos los bombos.

En el 2019, las urnas pueden encontrar a un sector del peronismo local aglutinado con una porción de Cambiemos en La Rioja que terminaría en un frente denominado “Unidos por La Rioja”.