Laboratorios Bagó invertirá u$s 5 millones en su planta de La Rioja

El sistema tradicional de intercambio comercial con China se basa en la importación de productos industriales y la exportación de materias primas por parte de las empresas argentinas. Sin embargo, en el caso de laboratorios Bagó, el modelo funciona a la inversa.

La farmacéutica fundada por Sebastián Bagó en 1934 importa insumos farmacéuticos del país asiático para una droga desarrollada y producida íntegramente en su planta de La Rioja, y exporta el antibiótico para enfermedades respiratorias Trifamox IBL al mercado chino, donde este año se consolidó como líder con el 45% del share.

“Hoy competimos con 17 farmacéuticas chinas, que venden nuestro mismo producto a un costo menor”, contó a El Cronista Rallys Pliauzer, director de Laboratorios Bagó para Asia, Europa y Africa. “Pero esto se debe a un trabajo de más de 15 años en este mercado, al que ingresamos con nuestro producto en 2002 como pioneros, fuimos líderes hasta que se venció la patente, y hoy estamos recuperando nuevamente mercado y pensando en crecer”, destacó.

El Trifamox IBL (Tefumeng, en Chino), fue lanzado por Laboratorios Bagó a fines de la década del 80, tras casi una década de investigación y desarrollo. Se trata de un antibiótico que combina dos drogas existentes: amoxicilina y sulbactam, y se utiliza para el tratamiento de infecciones respiratorias, urinarias, otitis y sinusitis, tanto para uso ambulatorio como hospitalario.

A fines de la década del 90 comenzó a ser exportado a China con una “patente administrativa”, y a partir de entonces fue ganando mercado hasta alcanzar ventas de 4.2 millones de unidades mensuales (como referencia, en el mercado argentino se venden 20 mil unidades por mes).

“La idea es más que duplicar las ventas en China en los próximos cinco años , y llegar a 9.8 millones de unidades para el 2023”, sostuvo Pliauzer. “Para esto deberíamos duplicar la capacidad de producción en la planta de La Rioja, que actualmente trabaja dos turnos y medio con 180 empleados. Hoy dedicamos un turno y medio al mercado chino, y con el otro turno cubrimos el mercado local y el resto de los países a los que exportamos”, graficó el ejecutivo.

La inversión prevista para lograrlo ronda los u$s 5 millones. “Decidimos ingresar al mercado chino hace casi 20 años. Si quisiéramos hacerlo hoy, registrar un producto nuevo en ese mercado llevaría entre u$s 1 y 2 millones, y no menos de cinco años; con lo cual, la coyuntura argentina no nos afecta, porque nuestro producto comenzaría a venderse durante el próximo gobierno”, sentenció.

“La clave para ingresar al mercado chino fue llegar con una innovación que ellos no tenían, y estar preparados para ganar escala. Aún hoy, compitiendo con otras empresas, tenemos mucho por crecer. Todos los años, 50 millones de chinos pasan de la medicina tradicional a la occidental. Nosotros estamos en 395 hospitales, cuando en el país hay más de 10.000”.

El Trifamox IBL, que en Argentina se vende a $ 42 la unidad (algo más de u$s 1), en China se comercializa a u$s 7 la dosis. “Otros competidores locales lo venden a menor precio, pero el hecho de producirlo en La Rioja nos permite asegurar la calidad con la que somos reconocidos en China desde hace 15 años “, sotuvo Pliauzer.

Para el ejecutivo, la reciente devaluación del peso, así como la imposición de retenciones a las exportaciones “no afectarán nuestro negocio ya que es un compromiso de largo plazo. Todo impuesto a las exportaciones nos perjudica, pero no podemos trasladarlo a precios “.

De multilatina a global

La compañía de la familia Bagó comenzó a desarrollar los mercados del Sudeste asiático en 2002: China, Rusia, Ucrania, Karzajstán, Azerbaiján, Azerbaiján y Georgia, entre otros. “Bagó ya se dedicaba a importar materias primas desde Asia, para elaborar fármacos de alto valor y exportarlos, sobre todo a países de la región. Brasil y México nos dieron una escala importante que nos permitiría afrontar mercados como Vietnam, Filipinas y Rusia, todos países con más de 100 millones de habitantes. De allí el próximo paso era China”, comentó Pliauzer, quien encabezó la avanzada sobre el gigante asiático.

Hoy, la firma tiene oficinas en Singapur, filial en Filipinas, Vietnam y Sri Lanka. Y posee una planta de biotecnología en Pakistán, en sociedad con BF Biosciences, para fabricar un producto para hepatitis.

Pero la apuesta externa de Bagó no se agota en el mercado asiático. El grupo planea desembarcar en Africa, con el montaje de una planta en Argelia, que se concretará durante los próximos cinco años.