Politica

Con acuerdo en seis provincias, Cristina se abstiene de las internas

Mientras evita dar cualquier señal que anticipe si será o no candidata, jugando al histórico misterio K, Cristina Fernández de Kirchner festejará 66 años con una paz firmada en seis de los 24 distritos electorales del país. Es para sus categorías locales, las nacionales que se dirimirán en las PASO de agosto todavía no fueron negociadas.

En el Instituto Patria, búnker cristinista regenteado por Oscar Parrilli, celebraron las primarias pampeanas, primer test en el extenso cronograma electoral 2019 de comicios desdoblados. No sólo por la derrota del macrista Carlos Mac Allister ante el radicalismo, sino también por la victoria del precandidato camporista Luciano di Nápoli en la interna por la intendencia de Santa Rosa. El ahora postulante capitalino del PJ, era una de las pocas fichas que la agrupación de Máximo Kirchner se juega en el tablero nacional.

Su ex competidor, Jorge Lezcano, apoyado por el gobernador Carlos Verna, justificó la caída por la ex Presidenta: “Se me cruzó Cristina”. Nada le podría haber endulzado mejor los oídos al kirchnerismo: pelean contra la visión que le endilgan a la Casa Rosada de que Cristina Kirchner y su Unidad Ciudadana son un fenómeno que no va a trascender las fronteras bonaerenses.

Eso parecía, cuando a fines del año pasado los gobernadores del PJ se alineaban con los socios de Alternativa Federal. Una que evitó aquellos cónclaves fue la catamarqueña Lucía Corpacci. Días atrás, Unidad Ciudadana se lanzó en su territorio.

Del resto, en la previa de los cierres, uno por uno ahora se van amigando con la ex mandataria. Verna fue uno de ellos, como antes el pionero Alberto Rodríguez Saá, que olvidó sus 12 años de enojo. El tucumano Juan Manzur, su ex ministro de Salud, fue otro.

Luego de bajar la orden a sus filas de buscar “la unidad” en toda provincia que se pudiera, para evitar las peleas que otrora movilizaban su presidencia, la actual senadora incluso ya desliza que en se abstendrá al menos en tres de ellas, en las que no se logró un acuerdo: Chubut, San Luis y Tucumán.

De esta forma, Cristina Kirchner esquiva terciar en la remake puntana de Rómulo y Remo (la interna de Alberto y Adolfo Rodríguez Saá) y en la pulseada Manzur-José Alperovich. Además, en La Rioja, para evitar entrar la polémica por el referéndum de Sergio Casas, dio “libertad de acción”.

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Cerrada Río Negro con Martín Soria versus el gobernador filo-Cambiemos Alberto Wereltinek; con moño Neuquén, donde con Ramón Rioseco enfrentarán a la dinastía del MPN; y el reencuentro entre el sanjuanino Sergio Uñac con José Luis Gioja, la semana pasada el cristinismo selló otros dos pactos distritales. Primero en Entre Ríos, firmando una pax armada entre el mandatario Gustavo Bordet y su antecesor Sergio Urribarri; y luego, bajando a los dos precandidatos K con aspiraciones en la interna santafesina del PJ, que ahora sería un mano a mano entre Omar Perotti y María Eugenia Bielsa (este viernes se presentan las listas).

Incluso, envalentonados, bajo esta nueva postura zen de su Jefa, en el Patria se animan a imaginar un acuerdo en Salta con el mandatario Juan Manuel Urtubey, uno de los alternativos más férreos anti-K: “Si no acuerda, pierde como en 2017”, analizan. Del cortejo con Sergio Massa (que incluye asados con Máximo Kirchner) ya se viene escribiendo.

Quedan en el tintero los cierres de los distritos que concentran más electores. Es “innegociable” la candidatura de la senadora Anabel Fernández Sagasti a la gobernación mendocina. En Córdoba, punta de lanza 2015 de Mauricio Macri, el kirchnerismo decidió llevar lista propia. Y en Buenos Aires, si bien el kirchnerismo apuesta por Axel Kicillof, el preacuerdo es que no haya internas, con el recuerdo amargo aún presente de 2015.