“Quien se siente abusado por un religioso, tiene la libertad absoluta para hacer la presentación penal”

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El papa Francisco abrió una cumbre sin precedentes sobre los abusos sexuales en la Iglesia, del que participan 190 representantes, entre obispos, líderes religiosos y expertos en los tres días que durará la cumbre. Francisco quiere acabar con la peor crisis de la Iglesia Católica y eso es justamente lo que exigen las víctimas.

El tema es seguido en todo el mundo, y en Santiago del Estero, el obispo auxiliar de la Diócesis local, Mons. Enrique Martínez Ossola, habló con Noticiero 7 de Santiago del Estero sobre la problemática que hoy tiene a la Iglesia en la mira.

“Una persona que se siente abusada por algún sacerdote u obispo o lo que fuera, tiene la libertad absoluta para hacer la presentación penal, y al mismo tiempo, denunciar a la autoridad religiosa para que también se produzca el proceso en lo religioso”, sentenció el prelado.

El obispo aprovechó para explicar a la comunidad, el mecanismo utilizado en casos de abuso sexual con agentes competentes con la Iglesia.

“El tema de los abusos es una preocupación de siempre. Hay un protocolo vigente. Esto lo empecé a conocer siendo vicario general de la Diócesis de La Rioja, por mi tarea pastoral me impuse de las obligaciones que se dan. Antiguamente, ante una situación de delito sexual del tipo que fuere, donde hubiera un sacerdote o un religioso o alguien consagrado, el protocolo exigía una investigación o proceso canónico, pero ya más en la actualidad, desde hace unos 15 años, la autoridad religiosa, que sería el obispo, deja en libertad de acción a la persona que ha sido dañada para que inicie el proceso penal. No es obligación del obispo iniciar ese proceso penal en lo civil, sí en lo religioso. Pero en muchos casos se sugería no llegar a la instancia civil por la publicidad y muchas otras cosas. Esa instancia hoy está totalmente vetada”, explicó Martínez Ossola.

Transparencia

Asimismo habló de los cambios y de los riesgos que se corren, en el marco de las denuncias públicas y penales.

“Normalmente, el tema de los abusos sexuales siempre fue un tema tabú en toda la sociedad. Ahora es más transparente y se pone en evidencia todo. Incluso, en algunos casos también puede ser contraproducentes, porque también existen las falsas denuncias, personas que por despecho acusan falsamente. Son situaciones difíciles que comprometen la honra injustamente, porque un sacerdote acusado de una situación como esta, queda en la sombra de la duda y de la sospecha, vaya a donde vaya. Por la misma naturaleza de los hechos, a veces también para preservar en el caso de una falsa acusación, se trabaja con mucho sigilo y mucho respeto”, ahondó.

Y agregó: “En este momento, los obispos tenemos la obligación de permitir la comunicación cuando se da un caso en el que está complicado algún sacerdote o cualquier religioso”.

Visión

Finalmente se refirió al objetivo que persigue el papa Francisco con este hecho histórico: “Creo que Francisco, con esto, deja en claro que nadie puede decir que no lo sabía, o ‘miró para otro lado’. A veces se han cometido errores en ese sentido, sí, no se puede negar, pero no nos podemos hacer cargo de todos los errores del pasado. Hubo muchos cambios en el mundo, pero no quiere decir que el abuso sea algo puro y exclusivo de la Iglesia. Uno ve abusos en la familia, en la escuela y en distintos ámbitos y no por eso debemos calumniar a toda la familia, a todos los profesores, a todos los educadores”.

Y cerró: “Hay falta de orientación y acompañamiento, pero eso no invalida que la familia, el estudio, el deporte y también la Iglesia, somos ámbitos en los que estamos llamados a perfeccionarnos como seres humanos”.