El radicalismo provincializa la discusión electoral con el temor que se vaya a octubre

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El radicalismo mostró parte de su discurso electoral de cara a los comicios para elegir gobernador y vice. A través de los senadores nacionales Julio Martínez e Inés Brizuela y Doria tratan que sus palabras sean críticas a las políticas provinciales y que la crisis nacional no sea culpable de los males riojanos.

Los dos legisladores, socios mayoritarios de la alianza Cambiemos y que serían los candidatos en las próximas elecciones en caso que el intendente Alberto Paredes Urquiza ya no quiera levantar las banderas macristas, festejaron el Día del Trabajador con una locreada junto a empleados del Parque Industrial.

Lo hicieron el día que se conocieron cifras catastróficas del sector privado: en lo que va del año unos 600 trabajadores fueron despedidos de las fábricas radicadas en la provincia, muchas de las cuales bajo el desaparecido sistema de la promoción industrial. Por ésto último responsabilizan al oficialismo.

El problema que ve el radicalismo es que las elecciones de La Rioja se vayan en conjunto con las nacionales de octubre, ya que allí habrá otros condimentos que naturalmente estarán en la agenda electoral: inflación, despidos, recesión, entre otros.

Hasta ahora el gobernador Sergio Casas no delineó la estrategia del gobierno, que es decir de un gran parte del peronismo.


También los senadores estuvieron en un merendero del barrio Autódromo Norte. Días pasados, el ministro de Desarrollo Social, Juan Carlos Santander, reconoció que no era agradable abrir un comedor o merendero.

El fondo político es mostrar la malaria de la provincia gobernada por el peronismo desde 1983, pese que hoy la pobreza supera ampliamente el 30 por ciento por el destructivo plan económico del presidente Mauricio Macri.