La famosa boleta larga es un problema como la enmienda constitucional

La promocionada boleta larga empezó a calar hondo en el corazón del gobierno, ya que existe lugar para una sola agrupación departamental por estamento.

La ansiada fotografía con Alberto Fernández por parte de la fórmula integrada por Ricardo Quintela y Florencia López fue lograda por el casismo, a través del gobernador Sergio Casas, candidato a diputado nacional junto a Hilda Aguirre de Soria y Fabián Calderón.

Sin embargo, los ató de pies y manos ya que el sistema de colectoras no podrá ser usado por el oficialismo en La Rioja, ya que su lista está encuadrada en la ley electoral nacional.

A ese problema político se suman otros en los departamentos, ya que agrupaciones peronistas están siendo excluidas de la famosa boleta larga.

En Capital, Casas bendijo a la diputada provincial Teresita Madera para que sea candidata a intendenta y sería acompañada por algún funcionario provincial.

Pero el quintelismo no podrá ser colectora de Quintela como gobernador. Se debe que Madera tiene la exclusividad de la boleta larga en la Capital.

En cambio, la alianza del ex gobernador Luis Beder Herrera puede tener colectoras, ya que él no tiene acuerdo de boletas con los candidatos nacionales.

La boleta larga da oxígeno a Casas y Quintela por el voto arrastre de los Fernández, pero cada departamento es un mundo en materia dirigencial. Por ello, aquellos que no están en el casismo se sumaron al bederismo, con el fin de poder participar con posibilidades de triunfo.

El gobierno de Casas ofrece a los que se quedaron afuera el apoyo logístico (financiamiento) para tener boleta corta. Sin embargo, no hay convencimiento porque otra nueva decisión unilateral desprestigia al dirigente del departamento.

Para observar lo qué pasa hoy, mientras el gobierno le pidió a la justicia que impida participar al bederismo, en la Capital Madera saldrá con su lista de concejales, al tiempo que Néstor Bosetti, que irá por el mismo cargo, lo hará con colectoras para los ediles. Y así pueden seguir los ejemplos en toda la provincia.

La Casa de Gobierno exhibe la falta de una mesa de conducción política, que debería ser encabezada por Quintela, pero el casismo lo rechaza. Así se llega a esta situación que la justicia sería quien se transforme en un árbitro de una contienda electoral, lo que anticipa un nuevo escándalo nacional como ya sucedió con la enmienda constitucional.

La iniciativa de reelección del gobernador finalizó en la Corte Suprema de Justicia, que la bochó, con una previa mediática impresionante, ya que se produjo en pleno verano.

Para que nada de eso ocurriera, el peronismo tendría que haber realizado elecciones internas o haberle dado vigencia a la ley de lemas.