La palabra, el acuerdo político de las elecciones del 27 de octubre

Alberto Paredes Urquiza se olvidó de las marchas por la palabra. Luis Beder Herrera también dio la palabra. Sergio Casas la había dado a Teresita Madera. Julio Martínez seguramente lo hizo con Teresita Luna. Ricardo Quintela con Florencia López. La palabra es el mejor contrato. Vale más que la firma de un contrato ante un escribano.

En los últimos años, la política de La Rioja perdió lo más sagrado del ser humano: la palabra. Así se produjeron desencuentros inesperados y salieron a la luz a través de declaraciones con marchas incluidas.

Nunca se pudo confirmar, pero el mundo político habló de él. La palabra fue el detonante en la relación entre Ángel Maza y Luis Beder Herrera. Siempre se dijo que Maza no cumplió con la palabra con Beder Herrera para traspasarle el poder. El final es de todos conocido.

Beder Herrera le dio la palabra a Paredes Urquiza que en caso de llegar a la gobernación hará los cambios que necesita la provincia, especialmente en la Justicia, bastardeada por el descreimiento social. Y también con la ley de coparticipación municipal, que da autonomía a los intendentes de las decisiones unilaterales del gobernador de turno.

Madera este viernes hizo valer eso preciado como es la palabra. Ya que en un encuentro a solas con el gobernador y otros en la Residencia Oficial le dieron la palabra de que si bajaba sus pretensiones por la gobernación no tendría contrincantes internos para buscar la Intendencia.

Hasta Florencia López busca que haya respeto de la palabra. La arauqueña en caso de llegar a la vicegobernación no quiere pasar lo mismo que Néstor Bosetti y Teresita Luna. A ellos no le cumplieron la palabra. La intendenta de Arauco pretende que por escrito se comprometa el neoquintelismo que regresará todos los poderes al presidente de la Cámara de Diputados.

Si existe acuerdo en el macrismo, Teresita Luna debe creer en la palabra de Julio Martínez para acompañarlo. Como lo hizo, Felipe Álvarez al sumarse al sector opositor en la provincia.

Hilda Aguirre de Soria cuando se incorporó en el segundo lugar de la lista de candidatos a diputados nacionales debe haber creído en la palabra del actual gobernador.

La palabra ha dejado en los últimos años al peronismo en el borde del abismo, ya que el poder hace olvidar lo acordado. El justicialismo gobierna La Rioja desde 1983 y ha tenido suerte política para mantenerse, ya que hoy si Mauricio Macri tendría mejor otra economía otra sería la película.

La palabra no está escrita en ningún contrato de los acuerdos políticos que se conocen y se conocerán. Pero debe volver el respeto a la palabra porque más allá de todos los males, la democracia es eso, la palabra.