Carta abierta de Paredes Urquiza: “Con Beder Herrera tuvimos y tenemos diferencias”

A mis comprovincianos en general, y especialmente a los vecinos de nuestro Departamento, me siento en la obligación de hacerles saber los motivos de mi decisión de intentar un período más al frente de la Intendencia de Capital.

Todos saben de mi voluntad, mi compromiso y mi lucha por transformar la realidad de la Provincia, mejorarla, llenarla de oportunidades reales para un futuro mejor que nos beneficie a todos.

He trabajado y lo seguiré haciendo para lograr ese objetivo. Esa es mi firme decisión política.

Sabré esperar; tendré que acentuar el trabajo en el interior, formar más cuadros políticos, madurar mejor el proyecto. Agradezco profundamente a todos los que me acompañan en este anhelo.

Por su convicción, su empeño, las fuerzas que me transmiten. A todos los que han trabajado y lo seguirán haciendo en la elaboración de nuestro futuro plan de gobierno. La circunstancia de que aún no sea nuestro tiempo, no significa que abandonemos el objetivo. Solo Dios sabe lo que nos deparará el destino, pero nosotros siempre estaremos buscando lo mejor para La Rioja.

Intenté también de todas formas lograr un acuerdo razonable con la oposición para que nos apoyen, entendiendo que el momento político del país deja en claro que es el peronismo la preferencia electoral mayoritaria, a nivel general y en cada provincia. Los amigos del radicalismo no lo entendieron así, lamentablemente. Igual mi agradecimiento hacia ellos, y seguiremos en el diálogo constructivo.

Las circunstancias políticas de este momento, nos obligaron a tomar una decisión muy compleja, dentro de un marco estrictamente electoral. Y el fundamento esencial ha sido la necesidad de hacer todo lo posible para evitar que a La Rioja le sobrevenga una verdadera desgracia política, como ocurriría si prospera la propuesta electoral del gobierno. La situación de la Provincia en lo financiero, en lo social, en la vida diaria y en la salud de nuestros jóvenes, estaría gravemente afectada. Este es el mal mayor, y debemos evitarlo. Y resignar lo que haya que resignar, con tal de evitarlo.

Con Beder Herrera tuvimos y tenemos diferencias. Y lo único que he hecho ha sido solicitarle el compromiso público de que si llega a ser gobernador de la Provincia otra vez, cumpla con nuestras dos principales demandas, aquellas que nos llevaron a hacer una marcha a la plaza, y a decir que no a una enmienda.

La primera, que se respete la autonomía municipal y se le otorgue a nuestro municipio los fondos que verdaderamente le corresponden, con una reforma a la ley de coparticipación provincial.

La segunda, que se instaure un sistema que asegure a los riojanos una Justicia independiente. Esto solo se podrá lograr si a la administración de justicia se le otorga un presupuesto suficiente, y si los jueces son personas absolutamente despegadas de la influencia política. Solo teniendo una Justicia independiente, que vigile celosamente la transparencia y haga cumplir la Constitución, la gente podrá volver a confiar en nuestras instituciones y en el gobierno. Esos son los términos de nuestro acuerdo, y nada más.

Amén de hablar sobre la situación de la salud, del empleo, etc., que son parte de la agenda política pendiente.

Por lo tanto, ni me he pasado de bando, ni he dejado de lado mis sueños y el de tantos riojanos, de que haya un cambio profundo en mi Provincia, ni mucho menos he olvidado mis convicciones. Una cosa es la estrategia electoral, y otra, el posicionamiento político de cada uno. Aquella es del momento, esto último, es lo que no puede alterarse.

Esperaré un tiempo más, puedo hacerlo, para trabajar mejor el proyecto provincial. Pero me mantendré firme en mis banderas de lucha, y en el pensamiento que tengo sobre la realidad de mi Provincia.

A las circunstancias que se presentan, no las podemos manejar a nuestra voluntad, simplemente procuramos la estrategia que consideramos más adecuada, para evitar un mal muchísimo mayor.

Ojalá puedan todos comprender, y les pido que me ayuden. Yo no voy a desviarme del camino que he emprendido. Yo no soy un mercantilista de la política, ni especulo por un cargo. A veces, en política, se deben tomar decisiones difíciles, que implica sacrificar muchas cosas, menos la honra.

A mí no me importa perder adhesiones, pero sí me importa, y mucho, perder la confianza de la gente. Por eso sentí el deber de hacer este pronunciamiento. Le pido a Dios que me ilumine. Y a todos ustedes, que confíen y me apoyen.

Yo sólo trato de hacer lo que considero que es lo mejor, para el bien común, en las circunstancias que nos tocan.

Un abrazo, de corazón.