Editorial: Otro golpe a la alicaída institucionalidad de La Rioja, sin debate

Sorprende la posición del rector de la Universidad Nacional de La Rioja, Fabián Calderón. El hombre que impulsó el debate en la Casa de Altos Estudios hoy rechace el fortalecimiento de la democracia en La Rioja.

Calderón quedó en el medio del río, ya que dejó de ser rector de la UNLaR para ser defensor de uno de los proyectos políticos en pugna en la provincia.

En el 2015 y en el 2017 se dieron debates en la Universidad Nacional de La Rioja bajo la conducción de la misma persona que hoy dice que no se puede organizar por una cuestión de tiempo.

Calderón le hace el juego al gurú del casismo para que las elecciones sigan apagadas rumbo al 27 de octubre, ya que la boleta larga con los Fernández favorecerá a la estructura oficialista encabezada por Sergio Casas y Ricardo Quintela, según argumentan en la Casa de Gobierno.

El rector prioriza sus intereses personales por encima del prestigio universitario, mientras que su mandato recién finaliza el año que viene.

Ilusionado en ocupar un cargo, como Educación, en un hipotético gobierno provincial de Quintela, Calderón tiró por la borda la construcción democrática que debe impulsar la Universidad de todos, todas y todes, como le gusta decir en cada discurso.

Deja así que la ciudadanía no pueda escuchar en boca de los propios candidatos lo que no hay: propuestas realizables en la ciudad y en la provincia.

Cada uno de los candidatos enfrenta el proceso eleccionario por diferentes caminos en una provincia politizada y muchos preguntan si se puede llegar a la gobernación sin hablar a la ciudadanía.

Lo que parecía que estaba afuera de las peleas intestinas del peronismo parece que no es así: la UNLaR solo organiza debate según el momento politico, hoy no se da el aval por parte del rector, ya que es candidato a diputado nacional y eso puede perjudicar la estrategia del dolarizado gurú.