Hablemos claro: El justicialismo puede perder; Jujuy es un claro ejemplo

No hay división que sume a ningún partido y menos al peronismo riojano. Gobernando desde 1983, el justicialismo no sabe si Ricardo Quintela o Luis Beder Herrera serán el próximo gobernador; y muchos menos si Sergio Casas entrará por la mayoría o minoría a la Cámara de Diputados de la Nación.

Ni hablar en la Capital si Alberto Paredes Urquiza seguirá como intendente o llegarán Teresita Madera o Néstor Bosetti, siendo las ofertas peronistas.

El peronismo se dividió de tal forma que lo deja al macrismo con amplisimas posibilidades de gobernar la provincia o la Capital, y con menos chances en el interior, pero en la ciudad de Chilecito Mauricio Macri tiene sus votos y lo hizo saber en las PASO.

El gurú contratado por el casismo diseñó la no campaña. Es decir que no haya campaña y que sean los votos de Alberto y Cristina que beneficien al oficialismo.

No obstante, las elecciones a gobernador se provincializaron, ya que nadie habla de los Fernández ni de Macri. Todo lo contrario y la discusión por el debate se instaló porque habla un sector de la sociedad que piensa solo en la provincia, ya que en las PASO dio su voto por los presidenciables.

El peronismo de La Rioja copió lo mal de su par de Jujuy, donde se dividió para darle un respiro al radical Gerardo Morales que tenía casi todas de perder.

Esa pelea entre Julio Ferreyra y Guillermo Snopek le dio la posibilidad a Morales de seguir comandando la provincia norteña.

Morales podría ser Julio Martínez en la provincia e Inés Brizuela y Doria en la Capital.

La no campaña impulsada por el gurú casista y el no trabajo del gobierno de Casas por sus candidatos creen un clima favorable para la oposición. Es decir, no hay un trabajo gubernamental por Ricardo Quintela.

Tras que fue expulsado de la conducción del PJ; Luis Beder Herrera salió solo y llegará así al 27 de octubre. Tiene el compromiso de trabajo de Paredes Urquiza y Bosetti, pero la tropa es quien decide ese mismo domingo.

El justicialismo casi destruido deja camino casi libre a la oposición, que representa a Macri, que se podría ir el 10 de diciembre de la Nación pero podría ingresar a La Rioja.