El sueño cumplido por la gobernación: El quintelismo del “Gitano”

Solo se entiende al quintelismo si uno es quintelista. Se puede decir que es un sentimiento. Así se vive dentro del sector que fue protagonista de la política riojana en la capital provincial.

Dentro de la estructura se conjugan vivencias que solo las comprenden aquellos que están adentro.

El quintelismo es el clásico sector verticalista del peronismo, donde hay un líder y se respeta su decisión.

En el armado de las listas a concejales, los Q fueron quienes quedaron afuera y lo hicieron en base a una posición del principal referente.

Dentro de otra confluencia política no se habría respetado, ya que a los actores secundarios del quintelismo se los dejaba en la otra vereda del poder.

Ricardo Quintela es la misma persona, pero hoy no lo es. Es un juego de palabra para comprender que el diputado provincial llegó a ser electo gobernador, a través de los consejos sanos para que no cometiera los errores de los dos intentos anteriores junto a Fernando Rejal.

Cuando salió a jugar con el chileciteño lo realizó afuera de la Casa de Gobierno y en este caso, fue el hombre del gobernador Sergio Casas que le garantizó el aparato gubernamental y fundamentalmente el trabajo territorial de los intendentes y diputados, que en su mayoría responden al peronismo.

En el último año creó una sociedad política con Ariel Puy Soria y hasta una amistad. El secretario de Relaciones Institucionales se ganó enemigos políticos por haberse transformado en el principal impulsor de su candidatura.

Horas antes del anuncio de la fórmula por parte de Casas, Quintela le envió un audio de WhatsApp a Puy Soria para agradecerle que se haya jugado por él.

Por eso, Quintela es el mismo y no lo es. Es aquella persona que no duda en traer un pedazo de carne de su campo para un amigo en la Capital. Eso se llama gesto.

Hace un tiempo cuando su casa no estaba llena de amigos sabía decir que no le desesperaba ser gobernador. Quizás sabiendo que la desesperación anterior lo llevó a cometer errores políticos en el armado del poder.

Obviamente reconocía que era una materia pendiente, pero lo transmitía con tranquilidad entre mates en el living de su casa o en alguna picada en su cocina.

Quizás se llame madurez política para alcanzar lo que uno se imagina en la vida.

Quintela es el mismo y no lo es. Es familiero y es su principal capital, pero supo poner en el lugar a esos protagonistas de su vida para acceder al corazón del casismo, con el fin que trabajarán por el proyecto que deberá encarar desde el 10 de diciembre.

Su madre, sus hijos y nietos siempre están y hasta Gabriela Pedrali, esposa y consejera, que se han hecho ver solo en los momentos oportunos para no opacar el horizonte que muchas veces fue tormentoso porque el casismo puro no aceptaba la candidatura de Ricardo.

Quintela es el mismo que recibe a decenas de personas en su casa. Lo hizo siempre. Y es de una memoria insuperable, ya que se acuerda de las familias políticas de cada barrio de la ciudad.

Lo conocen como “Gitano” aunque el gurú no quería que lo llamaran así. Con solo decir ese apodo se lo relaciona, especialmente   aquellos que peinan cana.

Desde los primeros días de diciembre será el gobernador de todos los riojanos en una construcción permanente de poder no solo dentro de la Casa de Gobierno sino en cada uno de los espacios de la democracia.

Convivirá con Alberto Fernández, presidente electo y ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, que lo ayudó en la época de la Intendencia. El jefe de Estado electo compartió momentos íntimos en el reducto familiar Q.

Tiene la experiencia política y de administrar el municipio más importante. Ahora saldará una parte de su vida y lo hará como gobernador en tiempos complicados para el país.