Gaitán y Rejal, una cuestión personal en Chilecito: La intendenta a punto de dejar el poder

La intendenta de Chilecito, Silvia Gaitán, coqueteó con la famosa lista larga en la campaña electoral que la depositó en el domingo 27 de octubre.

Gaitán llegaba como favorita para reelegirse en el cargo municipal, según los sondeos de opinión del gobierno de Sergio Casas.

La nonogasteña se había incorporado a la política, a través del apoyo del ex gobernador Luis Beder Herrera, quien le había ofrecido que lo acompañe en la aventura electoral.

Sin embargo, Gaitán privilegió la relación institucional con Casas y no sacó los pies del plato.

Debajo de esos movimientos políticos se había iniciado una movida encabezada por el ministro de Producción, Fernando Rejal, para que su sector tomara otra vez el control del Palacio Municipal de la Perla del Oeste.

Rejal había quedado con la sangre en el ojo cuando Gaitán llegó a la Jefatura municipal por una jugada política de Beder Herrera.

Desde hace cuatro años el ministro empezó a instalar a su hombre: Rodrigo Brizuela y Doria, funcionario de Casas con oficina permanente en Chilecito.

Gaitán había logrado que la secretaria general de la Gobernación, Griselda Herrera, se sumara como candidata a diputada provincial a su proyecto, al tiempo que Rejal había diseñado su propia estrategia: incorporar a los enojados para dar batalla en las urnas con el financiamiento de la caja casista.

Y le salió bien -por lo menos hasta el escrutinio provisorio-, ya que Brizuela y Doria, hermano de Inés (intendenta radical electa en la Capital) venció al aparato municipal chilecito.

De esa forma, Rejal saldó una deuda política que venía desde el 2015.