Casas debuta como diputado nacional con la despenalización del aborto impulsada por Fernández

El gobernador saliente de La Rioja, Sergio Casas, debutará como diputado nacional con la despenalización del aborto impulsada por el presidente electo Alberto Fernández.

Antes que se volviera con el debate, Casas se había manifestado a favor de “las dos vidas” y por ello, se cree que mantendrá su postura más allá de los deseos de Fernández.

Según el diario La Nación, pese a que Alberto Fernández anunció que impulsará la despenalización del aborto “cuanto antes”, la nueva conformación del Congreso aún no garantiza que el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo se convierta en ley.

El escenario es similar al de 2018, cuando la iniciativa se aprobó en Diputados, pero fue rechazada en el Senado. Si el proyecto volviera a discutirse con los nuevos legisladores, la Cámara alta volvería a frenarlo, mientras que superaría la prueba en Diputados. Sin embargo, todavía hay un número suficiente de indecisos como para inclinar la balanza en ambas cámaras.

El dato surge de un relevamiento sobre las manifestaciones públicas de los diputados y senadores electos acerca del proyecto que se discutió en 2018 y sobre cómo votaron el año pasado los legisladores que tienen mandato hasta 2021. Quienes hicieron declaraciones ambiguas o aseguraron no haberse definido o todavía no se expresaron sobre la cuestión en público se contabilizaron como indefinidos.

El sondeo indica que el proyecto se aprobaría en la Cámara de Diputados por 113 votos a favor contra 106 en contra. Pero hay 38 votos todavía indefinidos. En el Senado, en tanto, el panorama es cercano a la paridad. La iniciativa sería rechazada por 34 votos contra 33, aunque hay cinco que no saben o no contestaron. El dato: en caso de haber empate debería definir la vicepresidenta electa Cristina Kirchner, que, si bien no habilitó la discusión durante sus gobiernos, el año pasado votó a favor.

Al igual que ocurrió durante otras discusiones parlamentarias, en este caso tampoco hay una línea única en cada espacio político, pero sí hay tendencias claras. La amplia mayoría del kirchnerismo votaría a favor en ambas cámaras, mientras que buena parte de los legisladores de Cambiemos se inclinan por rechazar la iniciativa.

La heterogeneidad en las opiniones se da incluso entre las futuras autoridades de los bloques. El formoseño José Mayans, propuesto por Cristina Kirchner como jefe del bloque del futuro oficialismo en el Senado, por ejemplo, fue uno de los principales detractores del proyecto el año pasado. Pero Máximo Kirchner, que podría ser el jefe del bloque del kirchnerismo y el PJ en Diputados, ya votó a favor.

En Juntos por el Cambio, en tanto, la jefatura del bloque del Senado podría ir para Luis Naidenoff o Martín Lousteau, ambos a favor de la legalización. En la Cámara baja, la disputa por la titularidad del interbloque se da entre Mario Negri, que está a favor, y Alfredo Cornejo, que antes de definirse pide que haya un referéndum. Cristian Ritondo, que suena como jefe del bloque de Pro, dentro de Juntos por el Cambio, está en contra.

La mayor resistencia del interior a la despenalización del aborto según la votación de 2018 y las encuestas de opinión vuelve a reflejarse en la nueva composición del Congreso y, en particular, en los gobernadores que el 10 de diciembre terminan su mandato y que en las últimas elecciones ganaron una banca.

Así como Cornejo no se expedirá hasta que haya un plebiscito, los gobernadores y futuros diputados Rosana Bertone (Tierra del Fuego) y Sergio Casas (La Rioja) se manifestaron a favor de “las dos vidas”, mientras que Lucía Corpacci dijo el año pasado que era “muy apresurado” manifestar su postura. Sus senadores votaron en contra.

El gobernador de Río Negro y senador electo, Alberto Weretilneck, sin embargo, se manifestó en favor de la despenalización.

Además de la nueva conformación, se tomó en cuenta para el relevamiento el actual reparto de bancas, sin quitar a los legisladores que podrían tener un cargo en el futuro gabinete, pero que aún no fue confirmado por Fernández, como Felipe Solá.

La semana pasada se recalentó el debate sobre el aborto tras la polémica generada por la actualización del protocolo para casos de interrupción del embarazo que firmó el secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, y que obligó al Gobierno a dar marcha atrás, al asegurar que la cuestión “debe pasar por el Congreso”. La fuerte polémica interna forzó la renuncia del funcionario.

La medida de Rubinstein habilitaba a las menores de 15 años a abortar en hospitales públicos, por considerar que un embarazo a esa edad representa un peligro para la salud física y psicológica de quien se sometiera al proceso. También establecía que quienes cursaran un embarazo entre los 13 y los 16 años podían interrumpirlo sin exigir autorización de los padres, si todavía no habían pasado las 12 semanas de gestación.

Asimismo, un grupo de diputados volvió a plantear la necesidad de discutir la iniciativa el miércoles último, cuando no ingresó en el temario de la sesión el debate por el proyecto de Educación Sexual Integral (ESI), impulsado por sectores abortistas.

Las promesas del presidente electo de promover inmediatamente después de asumir un proyecto de despenalización, que ya generó el primer roce con la Iglesia Católica, despertó especulaciones sobre el objetivo de la estrategia, luego de que en la campaña había declarado que la discusión no iba a ser prioritaria. Tampoco aclaró el alcance del proyecto, si tendrá similitudes con el debatido el año pasado o si propondrá una iniciativa distinta, que intente acercar posiciones y anotarse, así, una victoria legislativa de peso.