La Casa Rosada eliminó las estructuras previas y centralizó el control político y legislativo. El nuevo cónclave estará integrado por Karina Milei, Adorni, Santilli, Bullrich, Santiago Caputo y Martín Menem, buscando una «rosca» quirúrgica con el sistema.
El fin de las múltiples mesas y la concentración del poder
CASA ROSADA. – El presidente Javier Milei ha decidido poner fin a las diversas mesas de diálogo y articulación política que funcionaban hasta el 26 de octubre, optando por una estructura de poder inédita y altamente concentrada. La Casa Rosada habilitó el trabajo de una única mesa política que comenzará a funcionar esta semana, buscando ordenar la interlocución del Gobierno con el sistema.
Esta reducción drástica tiene un objetivo doble: «ordenar parte de la política» y asegurar la lealtad total a los acuerdos que se alcancen.
El nuevo cónclave de máximos influyentes estará integrado por seis figuras que representan los pilares de la gestión y la estrategia libertaria:
Rol clave en la nueva mesa
Karina Milei: Garante de todo lo que se acuerde políticamente y filtro final de la confianza presidencial.
Manuel Adorni: Coordinación y Agenda Ministerial (ejerce la función de Jefe de Gabinete).
Diego Santilli: Rosca con el Sistema Político (interlocutor clave con gobernadores y bloques legislativos).
Martín Menem: Vínculo con Diputados y socio político de Lule Menem, crucial para la estrategia legislativa.
Patricia Bullrich: Lazo con el Senado y Seguridad (suma el control de la política de seguridad y la articulación con la Cámara Alta).
Santiago Caputo: Estrategia y control sobre un tercio del Gabinete (aunque su poder se diluye, mantiene peso en áreas clave).
La Rioja y el debate sobre la dilución del poder
El rol de Martín Menem, el diputado riojano, se consolida como esencial en este esquema. Al ser el principal enlace con la Cámara Baja y socio de Eduardo «Lule» Menem, su inclusión en la Mesa Única subraya la importancia del eje riojano en la estrategia legislativa, especialmente con el Presupuesto 2026 y la agenda extraordinaria en discusión.
La reorganización busca «diluir el poder de Caputo entre los presentes», obligando al estratega a coordinarse directamente con las figuras de la gestión y la política dura, como Adorni y Santilli.
Sin embargo, la efectividad del nuevo esquema genera una incógnita: la estructura reduce el poder de decisión, pero plantea si el modelo de «múltiples interlocutores por segmentos» funcionará eficazmente para la compleja gestión política y económica que enfrenta el Gobierno.





