Politica

La humillante victoria de Quintela y el relanzamiento del gabinete como terapia de shock en La Rioja

Por Eduardo Nelson German · 9 de noviembre de 2025 · 18:59

La decisión del gobernador de pedir la renuncia masiva a su equipo tras ganar por apenas 782 votos no es un simple recambio, sino un intento de purga y autocrítica ante el avance inexorable de La Libertad Avanza. Quintela busca recuperar el control de su feudo mientras se radicaliza su guerra por los fondos con Javier Milei.


El pedido de renuncia masiva de todo el Gabinete provincial de La Rioja por parte del gobernador Ricardo Quintela es la consecuencia directa de una herida electoral profunda y humillante. Ganar por solo 782 votos sobre La Libertad Avanza (LLA) no es un triunfo, sino una victoria pírrica que desnuda la vulnerabilidad del histórico peronismo riojano y obliga al mandatario a una reingeniería de emergencia.

La purga por el desgaste: pagar el precio de la derrota pírrica

El anuncio, formalizado por el jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo, bajo la excusa de buscar la «disponibilidad necesaria para reformular la composición del gabinete», es en realidad una terapia de shock impuesta por Quintela. La medida castiga la falta de eficiencia política y territorial de un equipo que, a pesar de estar al frente de un feudo peronista desde 1963, estuvo a punto de perder una banca de Diputados Nacionales a manos del fenómeno libertario.

  • El Mensaje: Al asumir la conducción personal del proceso de reorganización, Quintela envía un doble mensaje: hacia afuera, muestra una autocrítica activa; hacia adentro, centraliza el poder y elimina las figuras desgastadas antes de que el avance de LLA se consolide.
  • La Amenaza de Menem: El fantasma de Martín Menem, el referente libertario y titular de Diputados que aspira a la gobernación en 2027, convierte esta crisis de Gabinete en una estrategia de supervivencia. Quintela necesita un equipo que garantice la lealtad y la movilización territorial, algo que el resultado de octubre demostró que el anterior Gabinete no pudo asegurar.

El círculo vicioso de la confrontación y la crisis

La fragilidad política interna se cruza con una guerra abierta y sin tregua con la Nación. Quintela es, junto a Kicillof e Insfrán, uno de los líderes más enfrentados a Javier Milei. Esta confrontación se ha radicalizado en dos frentes:

  1. Aislamiento Fiscal: El gobernador ha recurrido a la emisión de cuasimoneda («Chachos») y a una demanda ante la Corte Suprema por la deuda de coparticipación, en respuesta al corte de los giros discrecionales. La Rioja está en una situación de default práctico, dependiendo de fondos federales que Milei se niega a enviar.
  2. Aislamiento Político: Quintela fue el único que promovió un juicio político contra Milei por el escándalo de los tokens. Su postura dura le costó la exclusión de las mesas de negociación con el nuevo ministro del Interior, Diego Santilli, lo que limita su capacidad para asegurar recursos para la provincia.

Paradójicamente, la debilidad mostrada en la capital provincial, donde LLA casi gana la banca, contrasta con el control férreo en algunos municipios como General Ortiz de Ocampo, donde el peronismo riojano de Quintela obtuvo casi el 70% de los votos, lo que demuestra que el problema es de liderazgo y gestión en el centro de poder, más que de base electoral.

En definitiva, el pedido de renuncia masiva no es el final de la crisis, sino el inicio formal de una etapa donde Quintela, con su capital político golpeado, deberá enfrentar con un equipo renovado al Gobierno nacional más hostil de los últimos años.