Veto y asfixia: Santilli inicia su gestión excluyendo a Quintela mientras La Rioja agoniza con el 86% de sus ingresos congelados
El nuevo ministro del Interior confirmó que no hay expectativas de reunirse con el gobernador riojano, al que identifica con el kirchnerismo, justo cuando la provincia se enfrenta a una dependencia fiscal extrema. Quintela queda atrapado entre la lealtad al PJ de Cristina Kirchner y la urgencia de su caja, que solo creció 2,3% real.
El debut de Diego Santilli como ministro del Interior de la Nación no solo marcó el inicio de una gira federal en busca de apoyo para el Presupuesto 2026, sino que también formalizó un vía crucis político y económico para el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela.
El flamante funcionario inició su raid de reuniones con gobernadores dialoguistas, como Rogelio Frigerio (Entre Ríos), con el objetivo de cosechar respaldos para la agenda de reformas de Javier Milei. Sin embargo, la estrategia de la Casa Rosada incluye un claro veto político a los mandatarios identificados con el kirchnerismo.
En este esquema, los equipos de Santilli confirmaron que «no hay expectativas -al menos por ahora- de que Santilli se vea con los mandatarios identificados con el kirchnerismo, como […] Ricardo Quintela (La Rioja)».
El dilema de la obediencia: 86% de dependencia fiscal
La exclusión de Quintela de la mesa de diálogo del Ministerio del Interior llega en el peor momento para las arcas de La Rioja. La provincia se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad, ya que el 86% de sus ingresos totales en 2024 provinieron de los Recursos de Origen Nacional (RON).
Con una dependencia fiscal tan alta, el presupuesto riojano queda atado a la salud de la caja federal, la cual muestra signos de estancamiento:
- Ajuste en la masa de fondos: El total de los RON enviados a las provincias solo creció un 2,3% en términos reales (a valores constantes) en el acumulado a octubre de 2025.
- Coparticipación congelada: El flujo principal de ingresos (CFYLFE) apenas registró un crecimiento real del 0,6%, una cifra que condena a la provincia a una virtual parálisis presupuestaria para hacer frente a la inflación.
Esta coyuntura coloca a Quintela en una encrucijada política: si bien el PJ Nacional, monitoreado por Cristina Kirchner, está activando reuniones para que el gobernador «brinde su posición e influya» en la postura unificada del partido para enfrentar el Presupuesto, su adhesión a este bloque opositor lo deja sin la vía de negociación directa con Santilli, el hombre que controla la llave de su financiamiento.
El gobernador de La Rioja se ve forzado a elegir entre la lealtad al kirchnerismo y la posibilidad de que el gobierno nacional flexibilice el envío de fondos, una decisión que marcará el destino de sus cuentas durante todo el 2026.