El gerente de Aguas Riojanas, Roberto Valle, confirmó que la provincia sigue en «emergencia hídrica» pese a las lluvias. Los diques están en niveles históricos bajos y preocupa el uso de piletas en los meses críticos. «Somos muy gastadores», sentenció.
La Rioja enfrenta un verano complicado en materia de abastecimiento de agua potable. Pese a las precipitaciones del fin de semana, la crisis hídrica se mantiene vigente y las autoridades encendieron las alarmas por el nivel de derroche en la provincia. Según datos oficiales, el consumo promedio alcanza los 800 litros por habitante por día, una cifra que triplica los estándares recomendados por organismos internacionales.
Roberto Valle, gerente de Aguas Riojanas, trazó un panorama preocupante. «Somos muy gastadores los riojanos. La empresa elabora casi 800 litros por habitante, y tenemos que bajar esos números a niveles mínimos si pretendemos tener un futuro para nuestros hijos», advirtió el funcionario.
Diques secos y falta de nieve
El escenario se agrava por la falta de reservas naturales. Valle explicó que el Dique de Los Sauces mantiene una «bajante histórica» que no logra recuperarse desde hace años. A esto se suma la situación en el interior: en Chilecito, la falta de nevadas en el Famatina obligó a realizar captaciones más profundas mediante drenes, ya que el río estaba «prácticamente sin agua». Sanagasta y la zona de Los Llanos también presentan cuadros críticos por la sequía prolongada.
«Los meteorólogos nos advierten que puede ser una temporada de más calor y menos agua», señaló Valle, quien instó a la población a prepararse instalando cisternas y reservas domiciliarias.
Piletas y derroche
Noviembre y diciembre son señalados como los meses más críticos. Al aumento de la temperatura se le suma el llenado masivo de piletas y el riego de parques, lo que deprime la presión de la red en los barrios. «Hay una provincia que aumenta mucho en su nivel de habitantes, pero también hay una provincia que aumenta con su consumo en piletas», graficó el titular de la empresa estatal.
Ante este contexto, Valle confirmó que la «policía del agua» intensificará los controles y las multas para quienes realicen usos indebidos, como el lavado de veredas con manguera o el recambio indiscriminado del agua de piscinas. «Hoy hay un nivel de conciencia distinto, los mismos vecinos están denunciando la falta de conducta de algunos», valoró.
El funcionario cerró con un llamado a planificar el recurso a largo plazo, advirtiendo que ya se perfora a 350 metros de profundidad y es necesario estudiar qué reservas existen a niveles inferiores (500 o 600 metros) para garantizar el abastecimiento de los próximos 50 años.





