Una tormenta repentina descargó más de 100 milímetros en media hora, provocando inundaciones, pérdidas de animales y el colapso de servicios. «Jamás se había visto una lluvia así tan grande», aseguró la viceintendenta local.
Un violento temporal de lluvia, viento y granizo azotó la localidad de Ulapes, cabecera del departamento San Martín en La Rioja, dejando un saldo desolador de 300 viviendas afectadas y numerosas familias evacuadas. El fenómeno, caracterizado por su virulencia y rapidez, descargó entre 100 y 130 milímetros de agua en un lapso de apenas 40 minutos, colapsando desagües e ingresando a hogares e instituciones públicas.
La viceintendenta del departamento, Norma Corzo, describió la situación como inédita y dramática. «La verdad que aquí todavía estamos muy preocupados y yo personalmente asustada porque esto fue muy repentino», confesó en diálogo con Medios Rioja. Según su relato, el evento comenzó con una caída de granizo que se extendió por casi media hora, aumentando progresivamente el tamaño de las piedras, seguido de una lluvia torrencial que convirtió las calles en ríos.
El impacto en la infraestructura fue inmediato. El agua no solo anegó viviendas particulares, sino que también inundó edificios clave como la comisaría local y el Centro Cívico. «Hay familias evacuadas y 300 viviendas afectadas con daños graves», confirmó la funcionaria, detallando que en muchos casos el agua y el granizo acumulado alcanzaron alturas de hasta 40 centímetros dentro de las propiedades.
«Jamás se había visto una lluvia así tan grande, abundante, más con piedra y viento», aseguró Corso, quien explicó que la topografía del lugar, ubicado al pie del cerro, facilitó que el caudal de agua descendiera con fuerza hacia el sector este, el más castigado.
Pérdidas materiales y respuesta oficial
El temporal obligó a un corte preventivo de energía eléctrica durante la tarde para evitar accidentes, servicio que se logró restablecer cerca de las 22 horas tras una inspección de seguridad vivienda por vivienda. Sin embargo, las pérdidas materiales para los vecinos son cuantiosas: electrodomésticos, muebles y mercadería quedaron inutilizados bajo el agua.
Además del daño urbano, la economía familiar de subsistencia sufrió un golpe duro. Corzo reportó la muerte de animales de granja, esenciales para muchos habitantes de la zona: «Se han muerto gallinas, pollos, en algunos casos cabritos también; la gente nos manifestaba grandes pérdidas de eso».
La respuesta de emergencia incluyó la movilización de bomberos de localidades vecinas como Chepes, Sanagasta y Olta, además del envío de asistencia desde la Capital provincial con colchones, bolsones y materiales de construcción. Se estima que unas 50 familias no pudieron pasar la noche en sus hogares debido al estado de destrucción.
De cara al futuro, la preocupación por el cambio climático y la falta de infraestructura adecuada quedó instalada. «Se estuvo analizando anoche con el intendente y obras públicas para ver qué tipo de defensa o cómo se podía tratar de solucionar esto para una próxima eventualidad», concluyó la viceintendenta, mientras la localidad espera que las condiciones climáticas mejoren para comenzar la reconstrucción.





