Miguel Tello difundió imágenes satelitales que comparan el avance de la tala indiscriminada entre 2011 y 2025 en los Llanos riojanos. “Las leyes están, pero no se cumplen”, denunció tras los últimos fenómenos climáticos extremos.
Los recientes eventos climáticos que golpearon a las localidades de Ulapes y Chepes reavivaron el debate sobre el manejo ambiental en el sur de La Rioja. Miguel Tello, ingeniero agropecuario oriundo de la zona, encendió las alarmas al publicar una serie de imágenes satelitales que evidencian la drástica reducción del bosque nativo en la última década.
“Es lamentable ver el grado de deforestación que sufre el bosque natural sin ningún tipo de control”, sentenció Tello en diálogo con Fénix Multiplataforma. El profesional decidió romper el silencio tras observar los daños causados por las inclemencias del tiempo, vinculando directamente estos fenómenos con la pérdida de la cobertura vegetal que actúa como regulador térmico e hídrico.
El antes y el después: “Un bosque totalmente destruido”
La prueba presentada por el ingeniero es contundente. Mediante capturas satelitales, comparó la situación del ejido urbano y rural de Ulapes entre 2011 y 2025. “En 2011 se ve un verde bien oscuro, eso significa vegetación. En la de 2025 se ven marcadamente los potreros, se ve un marrón que indica que el bosque está totalmente destruido”, explicó.
Según Tello, la Ruta Nacional 79 atraviesa lo que él denomina “peladales”, áreas que han sido arrasadas sin una planificación adecuada. “Tranquilamente se puede cuantificar de cuántas hectáreas es y la verdad sería un número sorprendente”, advirtió.
Leyes que no se aplican
El eje de la denuncia no es la actividad productiva en sí, sino la ausencia del Estado en su regulación. Tello fue categórico al afirmar que el marco legal existe, pero es letra muerta en la práctica. “Las leyes están, los entes están, las oficinas están. Lo que no pasa es que no funcionan”, disparó.
El ingeniero detalló que prácticas como los rolados, la extracción de leña y la recolección de poleo se realizan de manera indiscriminada. “Hoy cualquiera que tiene un establecimiento quiere hacer una deforestación y la hace libremente. No hay ese control”, aseguró, basándose en su propia experiencia como hijo de productores rurales.
Una bomba de extracción y un vaso de reposición
Para graficar la gravedad del desequilibrio ecológico, Tello utilizó una metáfora directa: “Hagan de cuenta que el bosque es un tanque de agua; se está extrayendo con una bomba y lo estamos llenando con un vaso de agua. No tiene sentido lo que se extrae a lo que se devuelve”.
Lejos de proponer una prohibición total —que, según explicó, podría ser contraproducente al acumular «combustible» para incendios—, el especialista abogó por un manejo integrado y sostenible, similar a las estrategias de ganadería integrada a bosques que promueve el INTA.
“Se debe extraer, pero se debe controlar. Se debe hacer de manera planificada: qué cantidad por año, por época”, concluyó Tello, insistiendo en que sin una intervención estatal seria, las consecuencias climáticas para los riojanos serán cada vez peores.





